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Sirop y André se incorporan a los desfiles de alta costura de París

Dos nuevos creadores han sido captados por la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne para participar desde hoy en el circo de los desfiles de alta costura de la temporada de otoño-invierno: Dominique Sirop y Adeline André.Se trata de dos modistos que no cumplen con los requisitos de la alta costura tener un número determinado y estable de operarios, presentar dos colecciones por temporada de más de 60 trajes cada una-_, pero que, como el año pasado Jean-Paul Gaultier y Thierry Mugler, sirven para tapar los huecos -en 1987, eran 23 las casas de alta costura, en 1997 sólo -son 15- que van produciéndose en una actividad que moviliza más periodistas -un millar- que compradores, unos 300 en todo el mundo.

Sirop tiene 40 años, se ha formado junto a Saint Laurent y Givenchy y, desde hace un año, ha abierto casa propia en un pequeño teatro vecino al Moulin Rouge que él ha reformado; André ha cumplido ya los 51 y lleva mucho más tiempo trabajando en solitario, pues se independizó de Dior en 1981.

Las novedades que pueden esperarse de las grandes marcas son escasas. Balmain ha renovado el contrato de su modisto, Oscar de la Renta, que sólo realiza trajes un tanto convencionales para, clientela americana; Lacroix promete un retorno de Ias grandes espaldas, las cinturas muy marcadas y los bustos prominentes"; en la colección de Mugler intervendrá la modelo-vedette Ivanka Trump, hija del multimillonario estadounidense; y Paco Rabanne ha decidido inspirarse en Florencia y el Renacimiento. "De entre todas las épocas en que he vivido, ninguna tan rica como la de la Florencia renacentista, con sus brocados de seda y oro y sus telas fastuosas".

Rabanne apuesta también por reducir gastos y va en contra de los pases de modelos, ruinosos: "Las grandes marcas son demasiado 'caras, exigen demasiados trajes insensatos y contratan a demasiadas chicas estúpidas que reclaman cifras histéricas para desfilar, cuando apenas son otra cosa que percheros de los que colgar el abrigo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de julio de 1997