EL modelo francés

En Francia, donde el paro alcanza al 12,8% de la población activa, se han desarrollado medidas para favorecer los empleos de proximidad desde hace varios años.Muchas de estas medidas se destinan a "ayudas domésticas", es decir, a contratar niñeras o asistentas ya sea para tareas cotidianas o para atender a personas mayores incapacitadas. En ningún caso han llegado las autoridades a pagar directamente los salarios a las personas empleadas.

Los incentivos son indirectos. Por ejemplo, el ciudadano que contrata una "ayuda doméstica" puede restar de sus impuestos hasta la mitad de la cantidad abonada por este concepto.

También existe una ayuda directa a las familias con niños de menos de tres años que quieran emplear a una niñera.

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Pero la medida que más éxito ha tenido es el "cheque empleo-servicio" creado en 1994. Uno de los mayores obstáculos a la creación de empleos de proximidad en Francia era el papeleo que conllevaba. Con este cheque, que se compra en los bancos, no hace falta rellenar ningún formulario para emplear a alguien: basta con poner su número de seguridad social en el talón y mandar el recibo a la administración. En 1994 la Administración francesa puso en marcha este sistema de manera experimental. Se pidieron tantos cheques empleo-servicio (unos 340.000) que decidió generalizarlo en 1995.

El último incentivo que se ha ideado se aplicará a partir del verano: las personas mayores con dificultades y muy pocos medios podrán recurrir a una asistenta. Para pagarla recibirán una ayuda económica específica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de mayo de 1997.