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GUERRA CIVIL EN ZAIRE

Mobutu retrasa su regreso a Kinshasa propone que se nombre a un sustituto

Un último esfuerzo diplomático está en marcha para evitar la sangrienta toma de Kinshasa. El presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko, ha aceptado la sugerencia francesa de nombrar inmediatamente un presidente del Parlamento provisional, que sería por ley el encargado de asumir las funciones ejecutivas en el caso de renuncia de Mobutu por razones de salud. De este modo, el dictador que ha pospuesto 24 horas su regreso desde Gabón- podría marchar al exilio con dignidad, sin verse obligado a la humillación de traspasar todo el poder directamente al jefe de los rebeldes, Laurent Kabila.

Este plan, urdido en la francófona cumbre de Gabón -celebrada durante los tres últimos días-, ha sido rechazado por el ministro rebelde de Exteriores, Bizima Karaha, que lo calificó ayer de "ilusorio".Con las tropas rebeldes aproximándose cada día a la capital desde dos frentes -desde Kenge (a 160 kilómetros) y Bandundu (a300)-, la opción negociada cuenta con muy poco margen de tiempo. Sin embargo, Estados Unidos sigue apostando por ella y el portavoz del Departamento de Estado, Nicholas Burns, declaró ayer que ha pedido a Kabila que ordene a sus tropas que detengan el avance hacia Kinshasa y que acepte negociar una trariserencia pacífica del poder.

"De lo que se trata es de salvar la cara al propio Mobutu", dice un diplomático occidental. "El problema es que tal vez esta iniciativa llegue un mes tarde". La prensa local tituló ayer con cierta exageración: "¡Mobutu ha dimitido!".

El progubernamental Le Soft ofrecía, en cambio, algunas claves de interés sobre el plan de París (bendencido el jueves por el enviado especial estadounidense, Bill Richardson). Éste consiste en colocar al frente del Alto Consejo de la República (el Parlamento provisional) al arzobispo de Kisangani, Laurent Monsengwo, quien se halla en Roma en una oportunísima visita privada. De aceptar el prelado católico el puesto (que aún no se lo han ofrecido de forma oficial), Mobutu se marcharía al exilio aduciendo razones de salud, renunciaría a concurrir a las elecciones (ya lo prometió a bordo del Outeniqua) y Monsengwo asumiría las funciones que le corresponden al jefe de Estado, bien por dimisión, bien por ausencia forzada del titular.

La decisión de Mobutu de posponer 24 horas su retorno a Kinshasa, previsto ahora para hoy, ha impulsado todo tipo de rumores sobre su marcha definitiva o no al exilio. La familia y sus ministros lo desmienten. El propio dictador al ser preguntado por un periodista en Gabón si volvería a Zaire, respondió: "¿Y por qué no?".

"Monsengwo Pasinya es, sin duda, ese justo que buscaban en Sodoma para evitar el castigo divino sobre la ciudad", dice una fuente occidental. "Es un hombre de enorme prestigio, muy respetado, que ya, fue presidente del Parlamento. El problema es que necesitará una dispensa del Vaticano para ejercer ese cargo político. No se puede ser presidente y arzobispo a la vez".

Monsengwo marchó hace una semana a Italia, con el fin de retirarse de la circulación y no empañar esa posibilidad mediadora. "La Iglesia no le negaría el permiso si con ello evita la batalla de Kinshasa", dice el diplomático. El Vaticano se apuntaría un tanto. La primera reacción del entorno de Kabila da a entender que los rebeldes no aceptan que Monsengwo presida el Gobierno encargado de convocar elecciones, pero sí como un instrumento para relevar a Mobutu del poder y del país. Es decir, no como solución a la crisis, pero sí como puente a la asunción del poder por parte de los rebeldes de la Alianza para la Liberación del Congo-Zaire. Monsengwol como le ocurrió al papa Pío XII con José Stalin cuando éste le preguntó ¿dónde están sus divisiones?, no tiene fuerza para impedir la toma militar de la capital. Por eso, fuentes diplomáticas consultadas por EL PAÍS dudan que Monsengwo acepte el cargo de presidente del Parlamento sin contar antes con el consentimiento de Kabila.

El vicepresidente surafricano, Thabo Mbeki, se obtuvo ayer en Lubumbashi, el cuartel general rebelde, el compromiso de Kabila para volver a reunirse con Mobutu el próximo miércoles. El objetivo es insistir en esa salida no violenta a la crisis. Un portavoz de Mbeki dijo que Suráfrica y la comunidad internacional favorecen una solución negociada. El portavoz de Mbeki, el hombre designado para sustituir a Mandela cuando éste se jubile, recordó que ni su país ni Estados Unidos aceptarán la mera sustitución de un dictador por otro. Ya se lo dijo Richardson a Kabila: no es lo mismo ser jefe de una rebelión que jefe dé un Estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de mayo de 1997

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