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El Mallorquín, condenado a 23 años por el crimen de Costa Polvoranca.

Dos condenas y cinco absoluciones por falta de pruebas. Es el compendio de la sentencia que hizo ayer pública la Audiencia de Madrid sobre el crimen de Costa Polvoranca (la muerte por una profunda cuchillada en el corazón y decenas de golpes del vecino de Alcorcón Ricardo Rodríguez, de 20 años, ocurrida en mayo de 1995). La condena más grave (23 años de cárcel: 18 por homicidio y 5 por lesiones) ha recaído sobre José Cristóbal Castejón, El Mallorquín, considerado por la policía como cabecilla del grupúsculo neonazi Bases Autónomas. El tribunal da por sentado que la pelea fue entre dos tribus urbanas enfrentadas, aunque sólo acredita "corno miembro de un grupo violento" a El Mallorquín. La sentencia, en la que el tribunal absuelve a cinco de los siete procesados, provocó ayer lágrimas en la familia de la víctima -por su "benevolencia" -y alegría entre los exculpados.La Audiencia despeja las dudas suscitadas durante las 11 sesiones del juicio sobre la autoría del navajazo que partió el corazón de Ricardo. Durante la vista, El Mallorquín y David García -portero del pub frente a cuyas puertas se desató la agresión- se culparon recíprocamente del crimen. Su autor fue, sin duda, El Mallorquín: "Mató a un semejante sin más razón que una riña entre dos grupos", asevera el tribunal. Los testimonios de testigos, la navaja empleada y los intentos de El Mallorquín, que quemó el arma homicida y se afeitó la perilla por ocultarse de la justicia, llevan a la Audiencia a esa convicción.

El otro condenado (un año y seis meses de cárcel) es Alberto Villar, El Chema. El tribunal asegura que golpeó con la culata de una pistola a la víctima cuando ésta agonizaba en el suelo, "inmóvil", por el certero navajazo. La absolución de cinco de los siete acusados la explica el tribunal en que durante el juicio no se acreditó quiénes cometieron las múltiples lesiones que presentó el cadáver. Maribel, madre de la víctima, indicó ayer, consternada por las absoluciones: "¿Qué habría pasado si el muerto hubiese sido hijo de un juez?".

El crimen se produjo durante una riña entre 'bakaladeros' y punkis, según el tribunal

Los hechos, según la sentencia, comenzaron poco antes de la tres de la madrugada frente al pub Donqui de Costa Polvoranca. "Se entabló una discusión" entre el portero de este local y El Chema, de una parte, y Ricardo Rodríguez, la víctima, de otra. Las razones: "La enemistad" entre e grupo de jóvenes que se identifica como bakaladeros y el de punkis. Cada grupo con su "indumentaria característica". La víctima se acercó al bar Donqui y gritó: "Nazis de mierda, os voy a matar". Los otros le llamaron "guarro". La tensión creció y salieron del bar El Mallorquín y dos de los acusados. Ricardo roció a sus agresores con un pulverizador. A ambos grupos se unieron mas jóvenes, aunque en mayor número en el de los bakaladeros, encabezado por El Mallorquín. Este asestó "una profunda" cuchillada en el corazón a Ricardo, y luego otra, en la nalga ("para deshonrarle"), a Raúl Tomillo, amigo de la víctima.En el seno de la Asociación Jóvenes contra la Intolerancia, personada en el juicio como acusación particular, las cinco absoluciones han causado "desesperanza e inquietud", declaró ayer Esteban Ibarra, portavoz de esta asociación. Ibarra tachó el fallo "de extremadamente benévolo", anunció un recurso ante el Tribunal Supremo y, paralelamente, reflexionó: "¿Qué va a pasar ahora cuando un grupo de personas agreda a alguien y resulte di

acreditar qué golpes concretos da cada uno?". La sentencia, apostilló, "es una bombona de oxígeno para los violentos". A Juan María Bandrés, abogado de la familia de Ricardo, también le sorprendieron las cinco absoluciones. "Hay una puñalada en el corazón, pero también hay 21 golpes y patadas en el cuerpo de la víctima, y está claro que los acusados estaban allí".

El tribunal entiende que, ciertamente, "intervinieron" más personas en la agresión, pero advierte que "su identidad no está acreditada". Con una excepción, la de Alberto Villar, El Chema, que golpeó la cabeza de la víctima con una pistola de perdigones cuando se encontraba en el suelo.

En el despacho de Javier Saavedra, abogado de cuatro de los siete procesados, se respiraba ayer euforia por la proximidad del fallo con los alegatos defensivos: "Sólo han condenado a uno de mis clientes [El Mallorquín], y, a mi juicio, por un error, ya que no hay pruebas de que él sea el autor del homicidio. Por eso", agregó Saavedra, "vamos a recurrir la sentencia". El letrado recordó que la acusación particular "pedía 56 años de cárcel" para El Mallorquín "por un asesinato alevoso".

El tribunal, la Sección Primera de la Audiencia Provincial, ordena en la sentencia que se investigue por falso testimonio a nueve testigos, la mayoría amigos de los procesados. Y que El Mallorquín indemnice con 25 millones de pesetas a la familia de Ricardo Rodríguez. No obstante, como se trata de una persona insolvente, no tendrá que pagarla.

La supuesta ideología de agresores (neonazis) y víctimas (punkis) y la salvaje muerte de una persona en una absurda riña ha convertido el juicio por el crimen de Costa Polvoranca en un hecho de gran trascendencia pública. La Audiencia sólo atribuye a El Mallorquín su "pertenencia a un grupo violento", pero sin citar su denominación. El jefe de la Brigada de Tribus Urbanas de la Policía Judicial sí lo facilitó: el grupúsculo Bases Autónomas, sección de la plaza de Cubos. La policía también involucró en este grupúsculo a dos amigos de El Mallorquín ahora absueltos: al entonces menor Antonio B. y a Félix Chaves. El tribunal considera "errónea" la apreciación policial, no acreditada en el juicio. No obstante, advierte que su misión "no es juzgar la ideología" de los acusados.

El Mallorquín es el único que permanece en la cárcel en relación con el crimen de Ricardo. Lleva así casi dos años. Y si su comportamiento carcelario es correcto, "estará otros seis o siete anos, no más", aseveró ayer su abogado. Se le condena a un total de 23 años de cárcel, pero el antiguo Código Penal, el aplicado en este caso, establece la redención de penas por buen comportamiento y trabajos dentro del presidio (un día menos de cárcel por cada dos de trabajo) y establece la libertad condicional cuando se cumplen las tres cuartas partes de la condena.

El 'caso Arganda'

A El Mallorquín se le ha condenado a 18 años de cárcel por un delito de homicidio (la muerte Ricardo) y a otros cinco más por el navajazo en la nalga a Raúl Tomillo. En esta sentencia, según el tribunal, concurre la agravante de abuso de superioridad (el número de agresores era mucho mayor). Otra sala de la Audiencia también condenó recientemente por homicidio a Miguel Ángel Castellanos, principal acusado del crimen de Arganda. Pisoteó la cabeza de David Martín. Castellanos fue condenado a 10 años de cárcel. La diferencia de penas se debe, entre otras cosas, a que Castellanos era menor de edad en el momento del crimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de mayo de 1997

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