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Inquietud en el PNV al vencer el plazo pactado en abril para negociar el Cupo

Las negociaciones sobre el Cupo vasco entre el Gobierno del PP y el Ejecutivo autónomo se complican. El plazo establecido en abril pasado para llegar a un acuerdo ya se ha superado, sin que los negociadores del Ministerio de Economía y del Gobierno vasco acerquen posiciones sobre las fórmulas de ajuste necesarias para que en la recaudación de los impuestos especiales se eviten privilegios para la comunidad vasca. Desde el Partido Nacionalista Vasco se cree que el Ejecutivo utiliza fórmulas dilatorias.

El ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, llegó a sondear al vicelehendakari Juan José lbarretxe para que el acuerdo que alcanzaran se tramitara en el Parlamento por ley normal, y no por el procedimiento de urgencia y por la fórmula de "lectura única", sin enmiendas, como ha sido habitual con el Concierto Económico y el Cupo. El Gobierno vasco rechazó la propuesta argumentando que el acuerdo sobre el Cupo es un pacto bilateral, entre administraciones y, por tanto, no sometido a enmiendas ni alteraciones.La actitud de Rato, que estos días acompaña al presidente del Gobierno, José María Aznar, en su viaje a Estados Unidos, ha sorprendido a los negociadores del Gobierno vasco por presentar propuestas que ya consideraban superadas, como la de la tramitación parlamentaria normal. Rato no participó en la reunión del pasado día 24, en la que José María Aznar pactó con Xabier Arzalluz y el lehendakari Ardanza el desbloqueo político del Cupo al decidir la continuidad del índice del 6,24%.

La negociación está estancada en las fórmulas de ajuste de los impuestos especiales (gasolinas, alcoholes y tabaco), cuya recaudación, al desaparecer su condición de monopolios del Estado, corresponderá al País Vasco, según acordaron PP y PNV en los pactos de abril del año pasado. En aquel momento también estaba previsto que el nuevo Cupo para el próximo quinquenio y la reforma del Concierto Económico se aprobaran en el Parlamento en el primer trimestre del año. La renegociación política del pasado 24 de marzo aplazó a fines de abril el acuerdo definitivo.

Al ritmo que van las negociaciones, difícilmente podrán cerrarse antes de finales de mayo, manifestaban ayer en fuentes del Gobierno vasco. El nerviosismo en las filas del Gobierno vasco y del PNV es manifiesto. El lehendakari José Antonio Ardanza ha manifestado públicamente su inquietud, en el mismo Parlamento vasco, por la "excesiva demora" de la negociación. El portavoz del PNV, Iñaki Anasagasti, lo atribuye a que la cuestión del Cupo no figura entre las prioridades del Gobierno del PP.El nudo gordiano de la negociación está en las discrepancias entre ambas partes sobre el establecimiento de los índices de consumo de los bienes (alcoholes, gasolinas y tabaco), sujetos a los impuestos especiales. La complejidad de cálculo radica en que bienes como las gasolinas, cuyos depósitos están en el País Vasco, también se consumen en otros territorios.

El establecimiento de los índices de reparto es de una gran complejidad, según los técnicos, cuyo objetivo es evitar privilegios y conseguir la neutralidad financiera entre el Estado y la comunidad vasca. En el caso de algunos impuestos especiales, como las gasolinas, es la comunidad vasca quien tendrá que aportar el excedente al Estado y, en el caso de los alcoholes, al revés, según las fuentes consultadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de abril de 1997

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