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OPERACIÓN RELÁMPAGO EN LIMA

Lima no informó antes a Hashimoto ni a Clinton

Mientras los soldados peruanos irrumpían en la embajada, en Tokio y Washington se observaban con una mezcla de miedo y asombro las imágenes del asalto. Estados Unidos confirmó su apoyo a Fujimori, si bien reconoció que no había sido informado previamente de la operación. En parecidos términos se expresó Japón, cuyo Gobierno no ocultaba su alegría por la liberación de sus compatriotas. Un portavoz del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) aseguró que se han cerrado todas las puertas al diálogo.

El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, sólo fue informado, una vez había comenzado la acción militar, aunque después siguió ésta minuto a minuto, según la Casa Blanca. El titular del Departamento de Defensa, William Cohen, aseguró que la operación militar no había "cogido por sorpresa" al Pentágono si bien reconoció que la Administración norteamericana, "no recibió un aviso oficial de que fuera a llevarse a cabo. El Departamento de Estado, deploró la existencia de víctimas en el rescate, pero culpó de lo ocurrido al MRTA, sin cuestionar en ningún momento la actuación del Gobierno peruano.Mientras amanecía en Tokio, el primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, manifestaba a través de la televisión que lamentaba la forma violenta en que se había cerrado la crisis antes de expresar su "más profundo agradecimiento al presidente Fujimori". El Gobierno de Tokio, según admitió su máximo responsable, tampoco había sido advertido de que se iba a lanzar un asalto contra la residencia del embajador japonés. Hashimoto aseguró que había entrado en contacto telefónico con Fujimori para seguir las operación una vez que ésta había empezado. "Vamos a enviar al ministro de Exteriores japonés junto con otros funcionarios a Lima para seguir los acontecimientos", aseguró Hashimoto. "Queremos verificar que todos los japoneses [19 en total, entre diplomáticos y empresarios] se encuentran en buen estado", agregó el jefe del Ejecutivo nipón, que evitó criticar al Gobierno de Fujimori por el sangriento desenlace del secuestro.

Por su parte, el Gobierno boliviano también confirmó que no había sido consultado por las autoridades de Lima sobre el asalto a la residencia japonesa, entre cuyos rehenes se encontraba el embajador de La Paz en Lima, Jorge Gumucio.

lsaac Velasco, portavoz del MRTA, declaró a la cadena de televisión estadounidense CNN desde Hamburgo pocos minutos después del asalto, que se había cerrado la puerta para encontrar una solución pacífica al conflicto guerrillero que se vive en Perú. Ante la posibilidad de que todos sus compañeros hubieran muerto, Velasco no se mostró sorprendido y aseguró que éstos le habían asegurado en numerosas ocasiones que pensaban "resistir hasta el final".

El portavoz guerrillero señaló que con el secuestro de la residencia del embajador japonés en Lima el MRTA no ha ganado ni ha perdido nada. "El que ha perdido algo es el pueblo peruano", dijo Velasco.

El presidente del Gobierno español, José María Aznar recibió la noticia en Argentina y declaró que "el asunto se había llevado bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de abril de 1997

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