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Una estudiante que volvía de noche a casa muere apuñalada por la espalda

Tirado en un descampado y con cuatro puñaladas en la espalda. Así fue descubierto a mediodía de áyer el cadáver de Eva Blanco Puig, de 17 años, estudiante de primero de BUP. La muchacha había acudido la víspera a una discoteca de su tranquilo pueblo, Algete (12.300 habitantes), con unas amigas. Al filo de la medianoche, una de ellas la acompañó hasta las cercanías de su casa, en las afueras del pueblo. Fue la, última persona conocida que la vio con vida.

La Guardia Civil, según fuentes cercanas a la investigación, sospecha que el asesino puede ser una persona del entorno de la joven, alguien que aprovechó su relación para subirla a un vehículo y llevarla hasta el lugar del crimen, un raso situado a seis kilómetros de Algete. Los datos policiales, aún sin confirmar por la autopsia, apuntan a que no hubo violación, aunque sí indican que la muchacha intentó huir de su asesino.

La primera noticia de la des aparición de Eva Blanco Puig surgió en la madrugada de ayer, a las pocas horas de separarse de su amiga. Los padres de la muchacha denunciaron en el cuartel de la Guardia Civil de Algete que su hija no había vuelto a casa en toda la noche y atribuyeron este hecho, insólito en Eva, a un problema sentimental con su novio, con quien había roto relaciones recientemente.

La denuncia por desaparición puso en marcha a numerosos vecinos de Algete y a los agentes de la Guardia Civil. A mediodía, unos vecinos dieron aviso de que hablan descubierto un cadáver tirado en un des campado próximo a una carretera comarcal. Se trataba de un lugar apartado y sin salida, al costado de la carretera en construcción que unirá las vecinas localidades de Cobeña y Belvis de Jarama. Por su cercanía a la carretera se pensó en un primer momento que la joven había sido atropellada. Posteriormente se comprobó que la causa de la muerte eran las puñaladas.

El cuerpo de la muchacha, siempre según la primera versión policial, mostraba indicios de que había intentado huir de su supuesto agresor. La base de esta sospecha radicaba en que las puñaladas habían sido asestadas en la espalda. El hecho de que estuviese completamente vestida y de que no se advirtiese ningún desgarro en su ropa indicaba, según las citadas fuentes, que la joven no había sido violada.

Eva Blanco estudiaba primero de BUP en el instituto local Gustavo Adolfo Bécquer. Era la mayor de tres hermanos y jamás había faltado una noche a su casa, un adosado en las afueras de Algete.

"Mi hija nunca tuvo un comportamiento extraño. Por eso, cuando anoche no llegó, supe que le había pasado algo malo", confesó ayer la desolada madre de la víctima a sus íntimos. Sobre la autoría del crimen no había ayer ninguna certeza. La Guardia Civil, como primera hipótesis, aventuró que podía tratarse de alguien cercano a la víctima y que poseyese un vehículo. Esta persona se habría encontrado a Eva cuando ésta andaba cerca de su casa. "Posiblemente la invitó a subir al coche para acercarla y ella accedió", aventuró una fuente policial.

La noche de su muerte, Eva salió con unas amigas a una discoteca del pueblo tras jugar al tenis durante toda la tarde. A las 23.30 decidió regresar. Desanimada porque había roto con su novio -de quien la Guardia Civil, tras interrogarle, no albergaba sospechas-, volvió a su domicilio, en la calle de Carmen Conde, de Algete, antes que el resto de sus compañeras. Para volver a su casa utilizó un atajo. Una amiga la acompañó. Un kilómetro antes de llegar a la vivienda, se separaron. Luego, como en otras ocasiones, Eva siguió sola y atravesó un descampado. Allí se pierde su pista. Eran las 23. 45 horas.

La familia de Eva Blanco se empezó a preocupar a la una y media de la madrugada. La joven siempre era muy puntual y esa noche había quedado en volver a las doce.

El padre, empleado de la Asociación de Ayuda a Automovilistas y propietario de una grúa, llamó a los padres de varias amigas de su hija. Todas dijeron lo mismo. La chica había salido de la discoteca a las 23.45 con una amiga que la acompañó hasta las puertas de la urbanización Valderrey, a unos 700 metros de su casa. Según sus compañeras, Eva utilizó ese camino para evitar el rodeo que supone pasar por el centro del pueblo.

A las dos y media de la madrugada comenzó la búsqueda de Eva. Amigos, vecinos y agentes del instituto armado se movilizaron, en primer lugar por el interior del pueblo. La Policía Municipal también colaboró en la búsqueda. Un miembro de este cuerpo es familiar de Eva.

El primer rastreo se centró en el pueblo, luego se pasó a buscar en la zona colindante a la vecina localidad de Fuente el Saz. Al mediodía la familia solicitó la ayuda de los medios de comunicación. Avisaron a Telemadrid para que se difundiese la imagen de la chica. La tensión aumentaba en la casa de la muchacha.

Pesimismo de la madre

Entre sus familiares era la madre la más pesimista. "Ella sabía que algo malo pasaba porque conocía a su hija y sabía que no podía faltar tanto tiempo sin decir dónde estaba", según relató ayer una vecina y amiga íntima de la madre.

A las tres y media de la tarde la Guardia Civil les comunicaba la trágica noticia. A partir de ese momento se fueron concentrando en la calle de Carmen Conde vecinos y amigos de Eva. A las siete de la tarde, más de 200 personas se reunían en silencio delante de su casa.

Varias personas empezaron a recordar que la noche del crimen circuló por la zona un cocheazul sospechoso que llegó a seguir a una muchacha. Esta joven recordaba ayer el miedo que pasó: "Eran las doce de la noche y cuando me iba a casa, se metieron, conmigo. Tuve que correr mientras me gritaban". La muchacha, que no quiere desvelar su nombre por temor, insistió en que uno de los ocupantes del coche era un chico rubio de unos 20 años. Otros vecinos de la misma barriada en la que vivía también recordaban la imagen de un coche azul merodeando por la zona. Nadie, sin embargo, pudo dar la matricula de ese coche.

Los amigas que ayer lloraban la pérdida de Eva repetían que se trataba de una chica tímida e introvertida. "No se fiaba de nadie y no creo que se fuese con alguien a quién no conocía", señaló una de sus compañeras del instituto Gustavo Adolfo Bécquer. "A Eva nadie a engañaba con un caramelo",dijo otra amiga. "Yo creo que han cogido a la fuerza por que no se iba con nadie" señaló otra.

"Me asusté"

Las amigas no querían hablar bre la ruptura de Eva con su novio, un vecino de Fuente el Saz del Jarama. En cambio, no ponían reparos en hablar de la excelente relación que mantenía con su madre. "Estaba muy unida a su madre a quién siempre le pedía lo justito para salir con los amigos". "Cuando me dijeron por la mañana que Eva o había pasado la noche me asuste mucho porque nunca hacía esas cosas y porque siempre visaba a su madre si pasaba la oche en casa de otra amiga", añadió.

El crimen sobresaltó al resto de vecinos de Algete. "Es un sitio tranquilo donde hacía mucho que no pasaba algo así", decía un vecino. "A partir de hora seguro que no vamos a asear solas con lo que ha ocurido", dijo otra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de abril de 1997

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