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INVESTIGACIÓN SUBMARINA- ANÁLISIS FORENSE

Seis grietas hundieron el 'Titanic'

Se han escrito cientos de libros sobre el Titanic y sobre por qué el lujoso transatlántico se hundió en 1912 cerca de Terranova, en su viaje inaugural en el que fue el mayor desastre marítimo hasta la fecha, que costó la vida a unas 1.500 personas. Todo el mundo coincide en que un iceberg abrió un gran boquete en el casco del barco más grande y supuestamente más seguro de aquella época.El equipo internacional de científicos e ingenieros que realizó numerosas inmersiones hasta los restos del Titanic, en agosto pasado, al realizar un examen mediante sonares a través del lodo del casco hundido, descubrió que el daño era extremadamente pequeño, una serie de seis pequeñas grietas a lo largo del lado estribor. Al parecer, los daños abarcan un área total de unos 1,1 a 1,2 metros cuadrados (Véase EL PAÍS del pasado lunes).

Según los expertos, lo que condenó al barco fue la desafortunada localización de las seis grietas en seis bodegas estancas. Una distribución diferente de los desperfectos podría haber evitado el desastre.

William H. Garzke, ingeniero naval que participó en el análisis, ha señalado en una entrevista: "Aquella noche el Titanic fue una víctima. Todo lo que pudo ir mal, fue mal".

Los expertos fueron reunidos por la cadena televisiva Discovery Channel y su socio francés, Ellipse Programme, que pagaron 420 millones de pesetas para producir el programa emitido el pasado domingo.

El análisis forense al que ha sido expuesto el Titanic forma parte de una tendencia mundial. En este caso, el sumergible del Gobierno francés, Nautile, trasladó a los investigadores hasta los restos del barco.

Dos horas y media

 

Después de chocar contra el iceberg, el barco se hundió en poco más de dos horas y media. A partir del testimonio de los testigos, se creyó que los daños en el casco se extendieron desde el primero hasta el sexto de los 16 compartimentos estancos del barco. El Titanic estaba diseñado para soportar la inundación de tres y posiblemente de cuatro compartimentos.

En la investigación británica efectuada en 1912, Edward Wilding, uno de los ingenieros navales de Harland & Wolff de Belfast (Irlanda del Norte), la constructora del Titanic, sugirió que la inundación irregular de los seis compartimentos significaba que cada uno había sufrido un daño diferente y discontinuo. Wilding también sugirió que las verdaderas grietas podrían haber sido relativamente pequeñas. Su

testimonio se pasó por alto.

Uno de los objetivos fundamentales de la reciente expedición era utilizar sonares para representar la proa oculta del Titanic. Actualmente se cree que los restos que se precipitaron a gran velocidad contra el fondo en 1912 están enterrados más de 16 metros en el barro. Desde el sumergible francés color amarillo brillante de casi 8 metros de eslora, Paul K. Matthias realizó una representación del transatlántico hundido con un dispositivo acústico conocido como trazador de perfiles submarinos, que funciona como los ultrasonidos que utiliza un médico para examinar a una mujer embarazada.

En primer lugar, obtuvo imágenes del costado de babor y estableció una línea de base analítica. A continuación examinó el costado de estribor del barco y descubrió una serie de seis pequeños agujeros. "No hay ningún boquete", reveló en una entrevista. "Lo que vemos es una serie de deformaciones en el costado de estribor que empiezan y terminan en el casco. Se encuentran unos tres metros por encima de la carena del barco".

"Parecen seguir el revestimento del casco", añade Matthias, lo cual indica que los remaches de hierro de las juntas probablemente se abrieron y produjeron unas grietas no más anchas que una mano humana. La fractura más larga, de 11 metros de un extremo a otro, se extiende entre las salas de calderas números 5 y 6, justo cruzando el mamparo estanco.

Las grietas eran pequeñas, pero su situación hizo que el agua penetrara con gran presión. Si el Titanic hubiera viajado a la mitad de velocidad, la fuerza del impacto del iceberg y el alcance de los daños en el revestimiento del casco habrían sido mucho menores.

Partido en dos

 

Desde hace tiempo se mantiene el debate sobre si el barco se quebró en la superficie o no. Un análisis por ordenador basado en la composición metalúrgica del acero del Titanic que, como gran parte del acero de aquella época, estaba infestado de inclusiones sulfurosas que acabaron con su resistencia, indicó que las presiones en el Titanic aumentaron considerablemente a medida que la proa se hundía y la popa se levantaba cada vez más en el aire. Y reveló que las presiones fueron lo suficientemente grandes como para partir el gigantesco barco por la mitad, como indicaron algunos pasajeros.

En cuanto a los restos del naufragio, Roy Cullimore, microbiólogo, calcula que los microbios han consumido ya el 20% de la proa del Titanic.

 

copyright The NYT News Service.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de abril de 1997