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El 'cartel' de Tijuana se interpone en las relaciones entre México y EE UU

Los hermanos Arellano Félix ya han ido demasiado lejos. Ésta es la sensación que pesa sobre las autoridades mexicanas, que ven cómo el cartel de drogas que dirige esta siniestra familia, con santuario en Tijuana, ciudad fronteriza con E UU, ha rebasado los limites tolerables incluso para narcos. Los desmanes de esta organización, unidos a las presiones de Washington, han evado a México a intensificar la búsqueda de Benjamín, Ramón y Francisco Javier Arellano Félix, los capos más violentos del país.

, Un informe proporcionado por las autoridades judiciales mexicanas a un tribunal de la ciudad estadounidense de San Diego para respaldar la petición de extradición de dos miembros del cartel de Tijuana asegura que el grupo que encabezan los Arellano Félix ha formado un verdadero "imperio criminal" en la región fronteriza.El contenido del informe, recogido por el diario The Washington Post, no es nuevo. Pero el hecho de que ahora se haga público podría interpretarse como una señal que el Gobierno mexicano lanza a sus vecinos del norte: hacemos todo lo que podemos.

La coyuntura anual se impone: a principios de marzo, Estados Unidos hará pública la famosa certificación, una polémica lista de aprobados y suspensos que Washington otorga a otros países en función de sus rendimientos en la lucha contra el narcotráfico. México constituye uno de los focos rojos: los carteles de este país mueven alrededor del 70% de la cocaína que se consume en territorio estadounidense.

Si bien las autoridades estadounidenses han dejado entrever que México pasará, este año el examen (cuyo suspenso conlleva básicamente el recorte en la cooperación), al mismo tiempo han lanzado mensajes contundentes sobre lo que esperan de sus homólogos del sur: detención y extradición de los principales narcotraficantes. En especial, los Arellano.

Lo mismo sucedió el año pasado, por estas fechas, con otro de los grandes capos nacionales, Juan García Ábrego, jefe del cartel del Golfo y uno de los diez delincuentes más buscados por el FBI. Tras un intenso bombardeo informativo, García Abrego fue detenido en enero de 1996 y expulsado a EE UU de forma inmediata. La entrega del narcotraficante se saltó la legislación mexicana, pero dos meses más tarde México obtenía su certificación. El pasado enero, García Ábrego fue condenado a 11 cadenas perpetuas en Tejas.

Así las cosas, el Gobierno mexicano está más que dispuesto a detener a los Arellano y pagar el tributo anual a EE UU. El problema es que la lista de funcionarios y policías en la nómina del cartel es de tal magnitud que hasta ahora ha resultado imposible capturarlos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de febrero de 1997

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