Holanda da un nuevo paso en la eutanasia facilitando los trámites a los médicos

En 1995 se acogieron a la 'muerte dulce' 3.600 personas y hubo 34.000 solicitudes

El Ministerio de Justicia holandés ha dado un nuevo paso adelante en la progresista legislación de la eutanasia. A partir de ahora los médicos no tendrán que poner el caso en conocimiento del Ministerio Fiscal cuando ayuden a un enfermo a morir, sino que podrán informar a un comité regional compuesto por juristas, médicos y deontólogos que verifiquen si se han cumplido todos los requisitos previstos por la ley a la hora de aplicar la muerte dulce. Sólo los casos dudosos se pondrán en manos de la justicia a través de un procedimiento penal.

La eutanasia, que continúa tipificada como delito en Holanda, no es castigada si se dan tres condiciones: que el paciente lo solicite repetidamente, que esté en fase terminal y sin posibilidades de mejorar y que el médico pida la opinión de otro colega. Además, según la ley que desde enero de 1994 regula la muerte dulce, el médico tenía obligación de comunicar el caso al Ministerio Fiscal, que estudiaba si se habían cumplido los requisitos y decidía si el hecho era o no un delito.La nueva postura adoptada es consecuencia de la investigación más amplia realizada hasta el momento a instancias del Gobierno holandés que constató un aumento de más del 23% en los casos de eutanasia y ayuda al suicidio en los últimos cinco años.

Enfermos de cáncer

A lo largo de 1995 más de 34.000 personas solicitaron la eutanasia para "cuando llegara el momento", cerca de 10.000 lo pidieron para un corto plazo y de ellas más de un tercio recibieron finalmente la ayuda activa de sus médicos para morir. Las 3.200 personas que fallecieron así en 1995, en su mayoría enfermos aquejados de cáncer, superaron en cerca de mil los casos registrados cinco años atrás.El número de casos de ayuda al suicidio (cuando el propio paciente se suministró el producto que le provoca la muerte) se ha mantenido estable en unos 400 casos anuales.

Sin embargo, lo que preocupó del informe, que se presentó en noviembre, fue que cerca del 60% de los casos no eran declarados por los médicos al Ministerio Fiscal. Los facultativos alegaron que la causa fundamental del fenómeno radicaba en el temor a enfrentarse con la justicia.

Con las nuevas medidas que aún tienen que recibir la aprobación del Parlamento, la ministra de Justicia Winnie Sordrager espera que los médicos alejen el fantasma del miedo a la cárcel, informen, se valoren los casos y los que sean susceptibles de ser perseguidos se pongan en manos del fiscal.

En relación con el tema más espinoso de las personas que por una u otra razón son incapaces de expresar su voluntad de morir (como puede ocurrir con niños, enfermos en coma o aquejados de graves enfermedades psíquicas) el procedimiento será más estricto y la comisión de expertos será única y de ámbito nacional.

Sordrager insistió en el hecho de que la eutanasia sin solicitud expresa era una práctica extremadamente grave, en principio, prohibida, y que la práctica nunca debió de facilitarse para el médico.

El caso del bebé

En la memoria de los holandeses está aún vivo el caso de Rianne, un bebé que había nacido a mediados de 1993 con una espina bífida y parte del cerebro deformado y todos los médicos consultados coincidían en que le restaban tan sólo unas pocas semanas de vida.Con el consentimiento de sus padres el médico de cabecera puso fin a la vida del pequeno y aunque fue juzgado y encontrado culpable de asesinato el tribunal decidió no castigarlo.

La conducta del médico, que el presidente de la Corte alabó, "por haber tomado la decisión y haber tenido el valor de declararlo", no es la tónica general entre los médicos. De hecho, según asegura el informe del Gobierno, estos casos, -cerca de un millar cada año-, no son casi nunca comunicados.

Las nuevas medidas que según el Ministerio de Justicia aumentarán la seguridad legal tanto para el paciente como para el doctor, distan aún mucho de la despenalización total solicitada por la Asociación de Médicos Holandeses y las asociaciones pro eutanasia que manifestaron ayer su disgusto por lo que han calificado de escasos avances.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de enero de 1997.

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