Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una mezcla visionaria

En el año 1901 el mundo del diseño vivía un momento lleno de posibilidades. Glasgow era la segunda ciudad en expansión del imperio británico, su arquitecto Charles Rennie Mackintosh experimentaba con nuevos conceptos de gran audacia -mezcla de la tradición constructiva del norte con las delicadas formas orgánicas del Art Nouveau- y una revista de arte alemana convocó un concurso internacional para una "gran casa de estilo completamente moderno".Mackintosh envió un proyecto que fue considerado por un destacado crítico de aquel tiempo como "absolutamente original, distinto a cualquier cosa conocida hasta ahora".

La propuesta no ganó: Mackintosh y su esposa fueron descalificados por no enviar a tiempo el número de perspectivas interiores requerido. Pero el jurado consideró tan estimulante el proyecto que creó un premio especial para él.

Ahora, 95 años después, la Casa para un Amante del Arte de Mackintosh, admirada sobre el papel durante décadas, surge sobre la colina de un parque de Glasgow. La construcción del edificio de cuatro pisos, con habitaciones totalmente amuebladas, muestra que varias eras arquitectónicas más tarde la mezcla visionaria de severidad y calidez del arquitecto mantiene su poder de sorpresa.

La propuesta de Mackintosh representó su pensamiento más avanzado, sin especificaciones comerciales ni financieras. "Fue la única vez que no tuvo a algún cliente controlándole por encima del hombro", dice Andrew MacMillan, antiguo director de la Escuela de Arquitectura Mackintosh de la Escuela de Arte de Glasgow. "Fue una oportunidad para que expresara de forma esencial lo que sentía sobre el arte, la arquitectura y el paisaje".

Los diseños para la casa, reproducidos en litografías coloreadas, tuvieron influencia en el continente por algunas ideas que florecerían en Alemania y Austria en los 20 años siguientes mientras Mackintosh veía decaer su carrera: alcohólico, abandonó Glasgow para instalarse en el sur de Francia y murió en Londres en 1928 en la pobreza.

La construcción que se ha levantado en Bellahouston Park es fiel a la concepción de Mackintosh, dentro de lo que permiten los dibujos incompletos. A la entrada de cada habitación se muestra el diseño original para el espacio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de diciembre de 1996