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La ultraderecha arremete contra el Gobierno del PP en los actos del 20-N

Pocos y, además, mal avenidos. En los actos conmemorativos del 21º aniversario de la muerte del general Francisco Franco y de José Antonio Primo de Rivera participó ayer, en Madrid, el mismo número de personas, unas 5.000, que lo hizo en 1995. Pero en esta ocasión esa cifra estuvo repartida entre las dos concentraciones convocadas por grupos ultraderechistas mientras que el año anterior sólo hubo una. Tanto Ricardo Sáenz de Ynestrillas como el anciano Blas Piñar criticaron al Rey y arremetieron contra el presidente del Gobierno y del PP, José María Aznar. No hubo incidentes.

La Alianza para la Unidad Nacional (AUN) logró reunir a poco más de 2.000 personas en la plaza de San Juan de la Cruz ante la única estatua ecuestre del dictador Franco existente en las calles de Madrid. El acto se inició con el himno nacional y el toque de oración por los caídos. Sáenz de Yestrillas, hijo de un teniente coronel asesinado hace diez años por ETA, lanzó un discurso que pretendía ser un programa para el presente y el futuro pese a estar plagado de referencias al pasado y a la muerte.Sáenz de Ynestrillas habló de los muertos en la guerra civil y de los muertos a manos de ETA; condenó la muerte de miles de embriones a causa del aborto; aseguró que sus seguidores están dispuestos a morir y derramar hasta la última gota de su sangre por defender Ceuta y Melilla de un hipotético ataque marroquí, y, finalmente, reiteró su pretensión de restablecer la pena de muerte para los condenados por terrorismo. La referencia al golpista ex teniente coronel Antonio Tejero desató una ovación.

El dirigente ultraderechista, arropado por una mayoría de jóvenes prosélitos, repasó después la actualidad política para censurar con extrema dureza al "antiguo jesuita" Xabier Arzalluz, presidente del PNV; a Jordi Pujol, presidente de la Generalitat de Cataluña, y a José María Aznar, jefe del Gobierno. A este último le acusó de haber traicionado e incumplido muchas de sus promesas electorales.

"Ayer estuve en el Valle de los Caídos. Se me acercó una mujer y me dijo que era joseantoniana, nacionalsindicalista, y que estaba totalmente de acuerdo con nosotros. ( ... ) Y, sin embargo, me confesó que había votado al PP", remató Sáenz de Ynestrillas arrancando irónicas sonrisas en sus seguidores. "Nosotros tenemos los brazos y el corazón abiertos para acoger, como hijos pródigos, a los equivocados que votaron al PP creyendo que el objetivo era echar a los socialistas", añadió.

El líder de AUN repartió mandobles a diestro y siniestro: desde el Rey a la Iglesia vasca, pasando por la legislación laboral, "tremendamente injusta", y los recientes homenajes a las Brigadas Internacionales, a cuyos miembros tildó de "asesinos, ineptos y ladrones". Por condenar, hasta condenó "al GAL asesino, torturador y chapucero" que dio pie a que muchos se enriquecieran al amparo de la lucha contraterrorista.

Plaza de oriente

Blas Piñar, líder del Frente Nacional, y Eduardo Toledano, presidente de la Federación Nacional de Ex Combatientes, lograron juntar a unas 2. 000 personas en la plaza de Oriente, tradicional, escenario de exaltación franquista. Ambas formaciones celebraron el 20-N del año pasado con Sáenz de Ynestrillas, pero la unidad que pretendían aparentar saltó por los aires en la misma tribuna cuando éste se salió del guión pactado y arremetió contra la Monarquía.

El septuagenario Piñar elogió a Franco y a Primo de Rivera y atacó al PSOE y al PP "por pactar con las minorías nacionalistas, que son las que gobiernan España". Después, con su ardor característico, proclamó: "Monarquía o República me importan poco. Importa España. Y, si no están al servicio de España, ¡fuera la Monarquía y fuera la República!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de noviembre de 1996

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