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El FBI teme que Rusia tenga los nombres de los nuevos espías de la CIA

Las carreras de las últimas promociones de estudiantes de la escuela de la CIA para espías están abocadas al fracaso. El FBI teme que los nombres y currículos de todos ellos estén en manos de los rusos. Y muy probablemente, las identidades de los hombres de negocios norteamericanos en Moscú que ofrecen información a la CIA también han dejado de ser un secreto. Las operaciones de la agencia en Moscú, Tokio, Manila y Malaisia están en peligro. Todo ello como consecuencia de las actividades de Harold Nicholson, el agente de la CIA detenido el sábado bajo la acusación de trabajar para Moscú.

La evaluación de los daños causados por Nicholson llevará aún varios meses, "pero tenemos una idea bastante clara de a qué material tuvo acceso y a qué material pudo haber tenido acceso", declara un responsable de la investigación. Lo que teme el FBI es que Nicholson vendiera los nombres de los estudiantes que se prepararon para actividades secretas en la escuela durante los años 1994, 1995 y primera mitad de 1996. La escuela -cuyo nombre oficial es Camp Peary, aun que en la jerga se la llama La Granja- es un área de unas 4.500 hectáreas cerca de Williainsburg (Virginia).El detenido Nicholson daba un curso de 16 semanas sobre los trucos de la profesión del tipo de cómo robar correo; usar disfraces, escapar de perseguidores y manejar agentes.

Nicholson tuvo en sus manos las biografías y destinos de cada unos de los estudiantes de La Granja en los dos años que estuvo allí de profesor, lo que daña las perspectivas de las últimas promociones de la CIA, gente que normalmente sería destinada el exterior bajo la cobertura de diplomáticos del Departamento de Estado. "A la CIA le va a resultar muy difícil, si no imposible, encargar a estos nuevos agentes determinadas misiones durante toda su vida", señala un informe del FBI.

[El director de la CIA, John Deutch, dijo ayer que el caso Nicholson no supone un "gran peligro" para EE UU aunque sí reconoció que tenía un "efecto negativo" sobre la moral de la agencia, informa Reuterl.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de noviembre de 1996

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