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La "corrupción patológica" es la amenaza de las democracias, afirma Giovanni Sartori

El experto en ciencia política protagoniza el 10º aniversario del Instituto Ortega

La corrupción convertida en un elemento patológico del sistema; la falta de preparación y, al mismo tiempo, la profesionalización de los políticos, y el estado de vacío creado por la transición histórica actual son tres de las amenazas de las democracias occidentales, según el experto en ciencia política y profesor de la Universidad de Columbia de Nueva York Giovanni Sartori. Con un discurso sobre el pluralismo, Sartori abrió ayer en Madrid el curso 1996-1997 de la Fundación Ortega yGasset en un act conmemorativo del 10º aniversario de su Instituto Universitario.

En su discurso, titulado Comprensión e incomprensión del pluralismo, Sartori siguió la evolución histórica del término hasta llegar al actual problema que el multiculturalismo plantea en la sociedad americana. "La cuestión, lisa y llanamente, es: ¿hasta qué punto, puede y debe el pluralismo tolerante inclinarse no sólo ante los extranjeros culturales sino incluso ante agresivos. enemigos culturales?", dijo. Y añadió: "Me parece que loque se pone básicamente en cuestión en este difícil conflicto es la reciprocidad. Entrar en una comunidad preexistente es una cuestión de dar y tomar". En el acto, que presidió el príncipe Felipe, intervinieron el presidente, de la Fundación Ortega y Gasset, Leopoldo Calvo Sotelo; el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; la ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, y el rector de la Universidad Complutense, Rafael Puyol.En su libro La democracia después del comunismo (Alianza Editorial), Sartori (que es también autor de volúmenes como Partidos y sistemas de partidos y Teoría de la democracia, también editados por Alianza), da por sentado el triunfo de la democracia liberal clásica tras el derrumbamiento de los regímenes comunistas.

Pero esta certidumbre no le hace olvidar al profesor italiano las fragilidades de los sistemas democráticos. "El peligro es que estamos en una transición, muy dificil, una transición en, el vacío, en la que vamos perdiendo las raíces del pasado rechazando el respeto a la Historia", señaló ayer durante una entrevista; "hemos perdido el temor político porque ya no existe la amenaza de los ejércitos rusos dispuestos a invadimos, y nos hemos crecido en la protesta, lo cual está muy bien. Pero, ¿qué queda finalmente? Nos encontramos en una sociedad altamente inestable, en la que la desagregación prevalece sobre la agregación. La pérdida de valores sin encontrar otros nuevos nos sume en un estado de vacío que para el ser humano es totalmente nuevo: el estado de la vaciedad del vacío. Soy optimista sobre la democracia en el sentido de que no veo alternativa, pero no lo soy respecto a las dificultades que plantea recuperar la sensibilidad y la confianza".

Al analizar la pérdida de respeto de los ciudadanos en la política, el italiano Giovanni Sartori dice lacónicamente que, "en los políticos nunca se ha confiado", y se refiere a toda la literatura que Francia, por ejemplo, ha desarrollado al respecto. "La falta de confianza ha crecido ahora en buena parte por el elemento de la corrupción, que se ha convertido en patológica", afirma. "Esto es nuevo, pero no lo es el hecho de enriquecerse con la política: los romanos nombraban proconsul a alguien destinado a España para que hiciera, dinero. Actualmente, la pérdida de la ética y la prosperidad económica han convertido a la corrupción en pato lógica e inaceptable.

Prestigio

Otra razón de la crisis del sistema "es que la calidad de los políticos es muy baja" y Sartori sostiene que la máyoría de la gente a la que él respeta y estima "nunca pensaría en dedicarse a la política". En su opirtión, es difícil recuperar el prestigio de la política con políticos profesionales cuya manera de sobrevivir es continuar en ella. "Si los políticos son decentes y eficientes eso dependerá de su ética, de la creencia en la bondad de la función pública del sistema electoral y de muchos factores más". Sartori, que aboga por la reducción de los costes de la política y por su financiación pública férreamente controlada, confía, de todas formas, en varios modelos parlamentarios por la calidad de sus discusiones: el británico, el francés y el de Estados Unidos. "lmitemos a estos Parlamentos", dice.

El profesor universitario prepara actualmente un libro sobre la influencia de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, en el cambio de la conciencia de los votantes. Giovanni Sartori quiere acuñar un nuevo paso en la evolución humana: "Del homo sapiens al, homo videns.". "El mundo es lo que ves en la pantalla", señala. "No es verdad que haya más información, sino más desinformacíón. Y la influencia más perturbadora de la pantalla, frente a elementos positivos de denuncia y de crítica, es que la abstracción desaparece, y de la abstracción se deduce la habilidad de discutir y comprender. Me aterra la pérdida de la capacidad de abstracción: habíamos creado un mundo en el que se trabajaba con conceptos y ahora sólo se sabe trabajar con imágenes".

Una fundación interdisciplinar

La Fundación José Ortega y Gasset se constituyó en 1978 con el fin de difundir y actualizar el legado intelectual del filósofo español. La fundación inició sus actividades con el archivo y biblioteca de Ortega y un núcleo. de universitarios dirigidos por Soledad Ortega. Los principales objetivos, resumidos ayer en el acto de inauguración del curso por el presidente de la fundación, Leopoldo Calvo Sotelo, son la investigación y debate sobre la vertebración democrática de la sociedad española, la reinsercion cultural y política en Europa, y el fomento de la relación con las culturas de las Américas. Esta labor es apoyada por la Universidad Complutense de Madrid, por instituciones públicas y privadas y por los propios recursos de la fundación, con la Revista de Occidente y diversas publicaciones, tales como la próxima aparición de las obras de Ortega en versión actualizada y completa. El Instituto Universitario, cuyos diez años de vida se conmemoraron en el acto celebrado ayer, que contó con la asistencia de numerosos miembros del mundo de la cultura, fue creado, patrocinado por la Universidad Complutense y la Comunidad de Madrid, con la orientación que el mismo Ortega dio en 1948 a su proyecto de Instituto de Humanidades, entendidas éstas como las "disciplinas todas que se ocupan de los hechos exclusivamente humanos", lo que coincidía con lo que se llama ciencias morales y políticas. Eso ha hecho que la orientación del centro haya sido siempre claramente interdisciplinar, lo que coincide con la orientación que la legislación da a los Institutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de octubre de 1996

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