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El mediador de EE UU vuelve a Washington con las manos vacías

La muerte de un niño palestino que era perseguido por un furibundo colono judío y el retorno con las manos vacías del mediador norteamericano, Dennis Ross, a Washington intensificaron ayer el temor generalizado a un nuevo conflicto con Hebrón como su epicentro. Israelíes y palestinos, que desde hace días hablan abiertamente de la posibilidad de un guerra que podría arrastrar a Siria, veían en el nuevo acto de violencia y el fracaso dipolático de EE UU síntomas de muy mal agüero.Cuando la radio dio por la mañana la noticia de la muerte de Hilmi Shosa, de 10 años, que falleció en el hospital Hadasa de Jerusalén a causa de un golpe en la cabeza durante la paliza que le propinó un colono judío que se apeó de su vehículo en la localidad árabe de Al Jader, cerca de Belén, muchos palestinos recordaron que fue la muerte de cuatro compatriotas de Gaza la que puso en marcha la Intifada, la rebelión de las piedras, en esa franja y en Cisjordania la noche del 8 de diciembre de 1987.

La partida de Ross sin visos de progresos concretos durante sus gestiones de tres semanas ensombreció aun más la situación. El presidente norteamericano, Bill Clinton, cuyo prestigio diplomático está en juego en Oriente Próximo, intentó personalmente sacar las negociaciones de la parálisis y llamó por teléfono al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al presidente palestino, Yasir Arafat.

La misión de Ross quedó en suspenso a raíz de las recriminaciones entre los Gobiernos de Netanyahu y Arafat de que uno quiere engañar al otro en la aplicación del acuerdo pra el repliegue de tropas israelíes de la ciudad cisjordana de Hebrón. Ross se fue casi al mismo tiempo que Arafat hacia Noruega, la primera etapa del viaje que lo llevará a España exactamente cinco años después de la Conferencia de Paz de Madrid y en medio del creciente interés de la UE por agilizar el proceso de paz.

Israel volvió a acusar a Arafat de refugiarse en tácticas dilatorias en las negociaciones a fin de prolongarlas hasta después de las elecciones en EE UU, en entendido de que hasta entonces Clinton no puede arriesgarse a presionar a Isralel y favorecer a los palestinos. Por su parte, los palestinos acusan a Netanyahu de incumplir las promesas formuladas por Isralel, de complicar el retrasado repliegue de Hebrón y de rehusar discutir temas ya acordados cuya aplicación debe desembocar en el establecimiento de un Estado palestino independiente.

La policía israelí anoche detuvo a Nahum Kurman, residente en el asentamiento judío de Efrat, como autor de lamuerte del niño palestino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1996