Alemán pide a Ortega que no entorpezca la transición política en Nicaragua

Arnoldo Alemán se estrenó como virtual presidente de Nicaragua con una petición a su máximo contrincante, el sandinista Daniel Ortega: que le ayude y no obstaculice el proceso de transición del país. El llamamiento del dirigente conservador, a quien el escrutinio provisional otorga un 48,5% de los votos en las elecciones del pasado domingo, se produjo después de que Ortega decidiera desconocer los resultados debido a las irregularidades del proceso.

La distancia entre ambos candidatos prácticamente no ha variado en el lento recuento: casi 10 puntos abajo para Daniel Ortega, que sigue con un 38,9% de los votos.El candidato del Frente Sandinista afirmó al anochecer del lunes que su partido no podía reconocer los resultados oficiales proporcionados por el Consejo Supremo Electoral debido a que, según sus propios cálculos, las irregularidades en la transmisión de datos han hecho perder a su partido 60.000 votos. El ex presidente nicaragüense llegó incluso a afirmar que impugnaría las elecciones.Según fuentes próximas al Frente, la estrategia está diseñada para arañar el mayor número de votos posible a Alemán, situar su umbral por debajo del 45% de los sufragios y forzar así una segunda vuelta.

El anuncio sandinista cayó como una bomba. Los observadores internacionales reaccionaron como un solo hombre: la desorganización evidente de los comicios, dijeron, no ha afectado a la legitimidad del escrutinio. Después empezaron las visitas. "El Frente no alega fraude ni impugna las elecciones", aseguraba el ex presidente estadounidense Jimmy Carter después de entrevistarse con Ortega, a quien días atrás alabó como demócrata. "Lo que piden es un desglose del recuento, para comparar sus datos con los del Consejo Electoral, lo que está dentro de los cauces electorales. Pero ellos aceptan los resultados".

Lamentable

Otro de los ex presidentes que pululan en los procesos electorales de la zona, el costarricense Óscar Arias, fue mucho más contundente. "Es lamentable que un acto cívico tan bello pueda teñirse de suspicacias de fraude", comentó al salir de la casa del dirigente conservador. "Lo que vimos el domingo fue a un pueblo diciendo no al pasado, a la violencia, a la guerra. El presidente Alemán tiene que reconciliar a este país".De esta guisa se ha puesto el dirigente de Alianza Liberal quien, si no hay impedimentos, asumirá el cargo el próximo enero. Alemán ha reiterado en las últimas horas los llamamientos a la reconciliación y a que el Frente desarrolle una oposición constructiva. "Dejemos atrás las banderas partidistas y levantemos la bandera azul y blanca de Nicaragua", repite.

Las espadas, sin embargo, están en alto. Las amenazas lanzadas por los candidatos al final de la campaña sobre los desastres que se avecinarían si ganaba el contrario han causado cierto miedo en la población. "Alemán está en contra de los trabajadores, y va a quitar la tierra a los campesinos para dársela a las oligarquías", dice exaltado un joven del Frenwen el Mercado Oriental de Managua. "Nos va a llegar toda la gusanera de Miami [los exiliados adinerados durante el régimen sandinista], y esa gente siempre hizo daño a Nicaragua. Pero no les vamos a dejar. Como intente traer a los somocistas... [concluye la frase pasándose un dedo por el gaznate]".En realidad parece evidente que a estas alturas de la transición, el Gobierno de Nicaragua va a exigir irremediables consensos. Lo cual no quiere decir cesiones. En eso, Alemán ha sido muy claro: el nuevo Gobierno, ha dicho, no será "tan sumiso" como el de doña Violeta Barrios de Chamorro, ni con las oligarquías ni con los sandinistas. Él no tolerará que "el comandante Daniel Ortega, que en la década pasada fue un elemento desestabilizador", le boicotee su gestión. Nicaragua, augura, se convertirá en un verdadero Estado de derecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de octubre de 1996.

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