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Desafío en Okayama

Ryutaro Hashimoto, el gran vencedor de las elecciones legislativas japonesas de ayer, había decidido apostar fuerte y jugarse el escaño individualmente en su circunscripción por el sistema mayoritario y no asegurarse la reelección dentro de la lista de partido por el proporcional como le daba derecho la nueva ley electoral.El primer ministro derrotó al candidato del Shinshinto (Nueva Frontera), Mutsuki Kato, en su circunscripción electoral de Okayama, a unos 700 kilómetros al suroeste de Tokio. Si hubiera perdido no habría podido ser primer ministro. Kato, su rival, era un veterano enemigo de cuidado. Había sido miembro del Partido Liberal Democrático (PLD) y ministro de Agricultura antes de pasar a las filas del Shinshinto. Hashimoto y Kato habían llegado al Parlamento al mismo tiempo, pese a que el primero tiene 59 años y el segundo 70. Se habían presentado en 10 ocasiones por la misma circunscripción, ganando en las cinco últimas el actual líder del PLI). Sin embargo, los dos siempre lograron un escaño gracias al anterior sistema electoral mayoritario multipartidista.

El resultado de ayer debe consolidar a este pequeño político como presidente del PLD y le permitirá con toda seguridad seguir al frente del Gobierno. Con su pelo engominado, trajes bien cortados, aires de mujeriego y gran afición al arte marcial del kendo fue nombrado primer ministro de una coalición el pasado enero tras la salida del anciano socialista Tomiichi Murayama.

Hashimoto, que llegó a la Dieta cuando aún no había cumplido 30 años, ha sido ministro de Sanidad, Transportes, Hacienda e Industria y Comercio Exterior.

El conflicto de Okinawa

Al frente de este último ministerio se ganó la simpatía local por la firme postura mantenida en las negociaciones sobre automóviles de lujo con EE UU. Dos méritos se le atribuyen durante su periodo al frente del Ejecutivo: lograr que el Parlamento aprobara la pasada primavera un presupuesto extraordinario para salvar de la quiebra a las entidades crediticias para vivienda y lograr el cierre de una de las bases norteamericanas en la isla de Okinawa.Hashimoto logró desactivar por ahora el movimiento de protesta cada vez mayor que entre los habitantes de la isla despierta la presencia de 29.000 soldados norteamericanos.

Hashimoto ha tenido un fallo en la campaña al aceptar que en el programa del partido se incluyera el tema de la irrenunciable soberanía japonesa de las islas Senkaku, que China llama Diaoyu y considera suyas. Esta acción fue duramente criticada por Pekín y despertó una protesta nacionalista en Hong Kong y Taiwan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de octubre de 1996