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Willocks recrea un motín en 'El fin último de la creación'

El autor británico refleja en su nuevo libro su experiencia como psiquiatra

Tim Willocks (Stalidge, 1957) no cree en los géneros literarios; simplemente, en las novelas que le gustan o las que no. El escritor británico, que trabaja como psiquiatra para diversas prisiones londinenses, ha intentado ponerse en la piel de los presidiarios e imaginar lo que experimentan viviendo en esas circunstancias. Elfin último de la creación (Ediciones B), su segunda novela, narra la historia de un sangriento motín en Green River, una penitenciaría tejana dirigida por un alcaide paranoico. El psiquiatra británico cree que los conflictos violentos proporcionan escenarios ideales para definir la moral."Y a ti qué cojones te importa". Bajo ese lema se mueve el doctor Klein, el personaje central de la novela, un tipo pragmático incapaz de comportarse como un chivato o de entregarse a las mafias que dominan la cárcel. "Klein representa la lucha entre la conciencia del hombre y su ansia de libertad. Su filosofia para sobrevivir en la prisión se rompe el día que estalla el motín y se le plantea el dilema de abandonar ese aforismo para involucrarse más", explica Willocks. El escritor se ha servido de sus experiencias como psiquiatra con los presidiarios para escribir muchos de los capítulos de El fin último de la creación, pero en ningún caso ha utilizado a personajes específicos. Entre los reclusos, el libro ha caído bien.

Alan J. Pakula ha adquirido los derechos de la obra para una película cuyo guión escribe el propio Willocks. Para este escritor es mucho más difícil redactar el guión de la película que la novela."La pantalla es un soporte limitado y estricto. Si se adapta todo lo escrito, tendríamos una cinta de más de seis horas; el secreto está en elegir los momentos más importantes y las escenas más significativas, y eso para mí es un proceso frustrante".

Pese al éxito de su obra (está siendo traducida a 16 idiomas y ha sido comparada con El silencio de los corderos), Willocks no piensa abandonar su trabajo como psiquiatra, que realiza desde hace veinte años."La medicina es una parte esencial de mi identidad. Me proporciona más contactos con el mundo exterior que la escritura. Perdería una parte importante de mí si la dejara".

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