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Tribuna:AULA LIBRE

La libertad de elección de centro

Los actuales responsables de la política educativa han reiterado que su objetivo principal para mejorar el sistema educativo es la libertad de elección de centro. Inicialmente. es difícil estar en desacuerdo con esta posibilidad. De hecho, en estos momentos, los padres pueden elegir el centro que desean para sus hijos. El problema,, ahora y en el futuro, se plantea en aquellos centros en los que hay más demanda que plazas disponibles. ¿Qué hay, por tanto, detrás de esa defensa insistente de la libertad de elección?Una cita de Kenneth Baker, al presentar en el parlamento británico la ley educativa de 1988, es ilustrativa. "Nuestras propuestas permitirán una más amplia libertad de elección para la gran mayoría de los padres, lo que ayudará a incrementar el rendimietno académico en todas las escuelas. Por primera vez se enfrentarán a la competitividad en la oferta de una educación libre, de forma que los niveles académicos subirán en todas las escuelas al introducir un espíritu competitivo en la provisión de educación, y todo ello sin un coste extra para el consumidor".

Este planteamiento ideológico tiene cuatro consecuencias principales: 1. No hay planificación. Son los padres los que planifican la red de centros al elegir. 2. No hay criterios generales en el proceso de admisión de alumnos. Son los centros los que establecen los criterios y seleccionan a sus alumnos. 3. Se abre la posibilidad de financiar de forma ilimitada a los centros privados, situados habitualmente en zonas de mayor nivel social y económico. 4. La red de centros públicos se considera- subsidiaria de los centros privados. Se abandona a la libre competencia el compromiso de la administración educativa de conseguir que sus centros públicos tengan la mayor calidad.El Ministerio de Educación en la anterior etapa socialista defendió posiciones diferentes. La calidad pasa fundamentalmente por la formación del profesorado, por la participación de la comunidad educativa, por el apoyo a los equipos directivos, por la elaboración de proyectos educativos propios, por la evaluación y los planes de mejora de los centros. Evaluación de los centros que no tiene el objetivo de establecer una jerarquía entre ellos en función de los resultados académicos que obtienen los alumnos, sino que se plantea con la finalidad de que cada comunidad educativa conozca el funcionamiento de su centro y se esfuerce para mejorarlo. Una evaluación, como señala explícitamente la Ley Orgánica de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros, que deberá tener en cuenta el contexto socioeconómico de los centros y los recursos de que disponen, y que se efectuará no sólo sobre los resultados sino también sobre los procesos educativos. La calidad pasa también por el compromiso de todos los centros sostenidos con fondos públicos con la escolarización de los alumnos con necesidades educativas especiales.

En este contexto hay que situar la libertad de elección de los padres: estímulo a su participación y a su vinculación con el centro; y también, incentivo para que los centros asuman un mayor compromiso con los padres y consigan su confianza. Una libertad de elección que se basa en criterios públicos y comunes para todos los centros en la admisión de los alumnos y que otorga prioridad a la proximidad del domicilio cuando hay más demanda que puestos disponibles

Álvaro Marchesi, ex secretario de Estado de Educación y Ciencia, es catedrático de Psicología de la Universidad Complutense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1996