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Una réplica del teatro Globe, donde Shakespeare estrenó sus obras, abre sus puertas en Londres

El nuevo recinto circular ha sido construido a 300 metros del edificio primitivo

Tradición, cultura y turismo confluyen en el teatro Globe. Un experimento nostálgico que pasó anoche su primera prueba con la producción de Los dos caballeros de Verona, una de las comedias de William Shakespeare. En esta réplica de la famosa O de madera, descripción tomada del dramaturgo en su Enrique V -la primera obra que posiblemente se representó en el Globe en 1599-, arquitectos, directores y actores quedan prisioneros del pasado.

Shakespeare regresó por fin a su sede profesional de Londres. La voz del dramaturgo inglés se escuchó ayer, a través de un grupo de actores internacionales, en su escenario habitual de los siglos XVI y XVII, un teatro circular que se alza majestuosamente en la orilla sur del Támesis.La compañía puso en escena Los dos caballeros de Verona, frente a una audiencia de 2.000 personas, de acuerdo a las primitivas condiciones de antaño. En el Globe del siglo XX no hay lugar para la luminotecnia, ni espacio para micrófonos y altavoces. La producción, que se prolonga hasta el 15 de septiembre, respeta la tradición de la edad de oro del teatro inglés.

La construción del Globe encaja en el carácter nostálgico de los británicos. En esta ocasión, sin embargo, fue el americano Sam Wanamaker quien se empeñó en rescatar la herencia de Shakespeare.

Este pionero en reliquias del pasado murió hace tres años con la confianza de que su sueño y obsesión vería la luz antes de finalizar el siglo. Entonces, y tras una campaña iniciada en 1970, las excavadoras habían entrado ya en el terreno cedido por el Ayuntamiento de Southwark, a unos trescientos metros del emplazamiento original del teatro de Shakespeare.

Sin planos ni dibujos

No se conservan planos ni dibujos del primer Globe. Por ello, arquitectos y diseñadores trabajaron en base a restos arqueológicos y diseños de otros teatros de la época. Las diversas versiones de los textos del dramaturgo -Shakespeare no dejó escritos de sus comedias ni tragedias- sirvieron también de punto de partida en la construcción de su réplica.Tan vagas referencias fomentan la controversia. Actualmente, académicos y dramaturgos no se ponen de acuerdo respecto a la posición de las columnas del escenario. La falta de consenso retrasó las obras del Globe, que debería haberse inaugurado oficialmente el pasado junio.

Aplazadas las celebraciones hasta 1997, el público asiste este verano al "prólogo" del teatro, como describen los responsables a esta minitemporada. "Tenemos que aprender a caminar antes de correr", se defiende Mark Rylance, director artístico del Globe. Con la producción de Los dos caballeros de Verona, director y actores confían en dar con la ubicación idónea y definitiva del escenario.

El resto de la estructura circular, con vigas de roble y cubierta de paja, así como los bancos de madera, están ya concluidos. Las técnicas de construcción imitan a las adoptadas por los antiguos gremios, mientras que sólo se admiten mecanismos modernos que prevengan incendios como el que destruyó la sede original en 1613.

Rylance compara el Globe con las plazas de toros españolas. "Es un edificio muy filosófico", dice mientras observa sus rústicas graderías y el espacio central, -la arena de las plazas- donde la audiencia queda expuesta a las inclemencias del tiempo.

Éstas y otras ideas convierten al joven actor en el más atípico responsable de una institución que vela por el patrimonio cultural del Reino Unido. Rylance, de 36 años, ni tan siquiera cree que William Shakespeare, el actor de Stradford que murió en 1616, sea el autor de las tragedias y comedias shakesperianas. La O de madera es la principal atracción turística y cultural del sueño de Wanamaker. Pero el proyecto resulta más ambicioso. Además del Globe, el complejo contará con un teatro cerrado, construido según un diseño tomado de 1617 por Iñigo Jones, una sala de exposiciones y un centro de educación.

El complejo alojará a compañías nacionales e internacionales y servirá de plataforma no sólo para reinterpretar la obra de Shakespeare y sus Contemporáneos, sino también para estudiar la sociedad del siglo XVII. Con un presupuesto de 30 millones de libras (unos 6.000 millones de pesetas) -faltan por recaudar unos 1.400 millones de pesetas-, sus promotores confían en culminar tan ambicioso proyecto en 1999.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de agosto de 1996