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Crítica:CINE
Crítica

Un japonés en Islandia

A pesar de no compartir con él más que una cierta amistad y al productor Jim Stark, el realizador, guionista ya productor islandés Fridik Thor Fridriksson se muestra como un aventajado discípulo del, director norteamericano Jim Jarmusch. En primer lugar por su sobriedad narrativa, llevada hasta sus últimas consecuencias, y luego por su tendencia a desdramatizar por cómpleto las historias que cuenta.Inédito en las pantallas españolas, Fridik Thor Fridriksson es el más conocido y el mejor de los cineastas islandeses, lo que tampoco es una gran alabanza dada la escasa población del país y el reducido número de sus compatriotas dedicados al cine. Sin embargo, Fiebre helada le muestra como un director original, digno de ser tenido en cuenta y que no tardará en hacerse un nombre dentro del panorama del cine europeo.

Fiebre helada

Cold fever. Director y guionista: Fridik Thor Fridriksson. Fotgrafia: Ari Kristinson. Música: Hilmar Orn Hilmarsson. Islandia, Estados Unidos, Alemania, Suiza, 1995. Intérpretes: Masatoshi Nagase, Fisher Stevens, Lili Taylor, Gisli Halldorsson y Laura Hughes. Estreno en Madrid: Princesa y Renoir, en versión original subtitulada.

Dedicado durante una década a la realización de documentales, Fiebre helada es, una de las primeras películas de ficción de Fridik Thor Fridriksson. Debido a ello es una perfecta mezcla entre un documental sobre su helado y exótico país y la exposición de una mínima anécdota, pero narrada a través de una tradicional estructura cinematográfica de itinerario.

Tras un prólogo rodado en Tokio, la pantalla se agranda a las proporciones de un luminoso cinemascope al llegar a Islandia, gracias a la excelente fotografía de Ari Kristinson, para contar cómo un japonés atraviesa la isla durante el más, duro invierno para hacer un ritual fúnebre a sus padres, muertos años antes junto a un perdido y solitario río.

Sin embargo, el recorrido de la isla, el itinerario realizado por el protagonista en su viejo Citroén, además de en otros rudimentarios. medios de transporte, no le sirve, tal como suele ser habitual en estas ocasiones, para cambiar de manera de ser o de forma de relacionarse con sus compañeros de viaje, sino simplemente para hacer una critica de Islandia, su vida y sus gentes.

El atractivo de Fiebre helada reside en la simplicidad con que está narrada por Fridik Thor Fridriksson y el peculiar sentido del humor que esconde. Y como máximo defecto aparece que; tras un comienzo en el que resulta posible cualquier cosa, no tarda en comprenderse que estas expectativas no son ciertas, que en ningún momento va a ocurrir algo que desentone lo más mínimo del austero conjunto.

Después de Children of nature (1991) y Movie days (1994), Fiebre helada cierra la trilogía de películas dedicadas por Fridik Thor Fridriksson a las tradiciones familiares, con la que se da a conocer internacionalmente. No obstante, y a diferencia de las otras dos, es la primera rodada en inglés, con actores extranjeros, japoneses y norteamericanos en su gran mayoría, y que goza de una distribución a gran escala a través de los canales de difusión en versión original subtitulada.

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