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7 de agosto de 1996: la fecha en que la riada de Biescas produjo una gran tragedia al norte de Aragón

Hace 22 años una crecida extraordinaria del río Arás arrasó el camping Las Nieves, ubicado en dicha localidad oscense, y provocó 87 víctimas mortales, además de 183 heridos. Así contó EL PAÍS el suceso

Varios voluntarios colaboran en las labores de búsqueda de víctimas de la riada que destruyó el campin Las Nieves, en Biescas (Huesca).
Varios voluntarios colaboran en las labores de búsqueda de víctimas de la riada que destruyó el campin Las Nieves, en Biescas (Huesca). EL PAIS
Biescas

Ochenta y seis personas muertas y 187 atendidas en hospitales, de las que 80 seguían internadas por sus heridas. Este era anoche el resultado provisional del desbordamiento del barranco de Arás, que arrasó el campin Las Nieves en la localidad oscense de Biescas y se convirtió en la catástrofe natural más dramática de los últimos 25 años en España. Veinticuatro horas después de la tromba, que arrasó con furia cuanto halló a su paso, aún había unos veinte desaparecidos, lo que sumía en la zozobra a sus familiares. Los equipos de rescate se afanaban en limpiar el barro y las piedras que cubrieron por completo la piscina del campin ante el temor de que hubiera alguna víctima en el fondo. Pero los rastreos, con potentes focos, se concentraban en el cauce del río Gallego, entre la zona del siniestro y la presa de Sabiñánigo, 15 kilómetros aguas abajo, donde hacia las diez de la noche se recuperaron 14 cadáveres.

Miembros de los equipos de rescate temen que la cifra de víctimas llegue al centenar. Aunque nadie se atreve a aventurar ninguna hipótesis, la certeza de que aún hay dos decenas de personas desaparecidas da pie a pensar que tal puede ser la magnitud de la tragedia. Las esperanzas de encontrar a alguna de ellas. Con vida son muy escasas. O nulas. La catástrofe se produjo en la tarde del pasado miércoles, minutos después de que una tromba de agua, que dejó cerca de 160 litros por metro cuadrado en apenas una hora, provocara una acumulación de ramas, troncos y piedras en la cabecera del barranco de Arás. La pared natural que se formó superó, según la Guardia Civil, los 10 metros de altura. Cuando el agua acumulada -la arrastró sobrevino la tragedia.

La riada apenas duró unos minutos, pero asoló el campin en su totalidad, arrastrando caravanas, vehículos y tiendas. Tan sólo los servicios y el centro social quedaron en pie. Arboles y postes del tendido eléctrico fueron arrancados de cuajo dejando un desolador panorama. Desde el campin Las Nieves hasta la localidad de Escuer, a tres kilómetros, las imágenes son dantescas. La zona de denso arbolado desapareció y su lugar fue ocupado por decenas de coches y caravanas, destrozados, que fueron arrastrados centenares de metros por la furia del agua.

La localización del disco de ordenador con los nombres y el número de los alojados en el campin se demoró hasta el mediodía de ayer, cuando fue reclamado por el titular del Juzgado de Jaca. Un vecino de Biescas, conocedor de la mecánica de trabajo del campin, acudió por iniciativa propia a las diez de la mañana al recinto para sacarlo del ordenador y trasladarlo a Sabiñánigo, donde especialistas informáticos se afanaron en rescatar la información que contiene pese al deterioro de su estado.

Los voluntarios, decisivos

En Biescas la tensión sigue siendo máxima. Aunque en la localidad los únicos daños registrados fueron la inundación de viviendas, la tragedia afectó de lleno. Los evacuados fueron realojados en casas particulares y la casi totalidad de los servicios de rescate fueron asumidos por voluntarios del pueblo. La tromba ha causado el corte del suministro de agua, al dañarse la red de abastecimiento, mientras la Compañía Telefónica fue cortando el servicio a lo largo de la mañana, previa llamada a los afectados, para justificar por motivos de emergencia esa medida. Los dos camiones de transmisiones que reclamaron los servicios de rescate para facilitar las comunicaciones no llegaron hasta las dos de la tarde de ayer. Los equipos de rescate funcionaron de forma correcta. El ministro del Interior, Jaime Mayor; el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, y el presidente de Aragón, Santiago Lanzuela, se reunieron a primeras horas de la mañana con sus coordinadores.

Muy diferente resultó, en cambio, el servicio de atención a los damnificados y sus familiares. La presencia de numerosos habitantes de Biescas evitó el colapso, ante la descoordinación existente. Un portavoz del Gobierno de Aragón explicó que "no parece lógico que sean personas de Biescas, sin ninguna especialización, quienes tengan que comunicar el fallecimiento a los familiares".

Una mujer llora desconsolada mientras recoge algunas de sus pertenencias en el lugar de la tragedia.
Una mujer llora desconsolada mientras recoge algunas de sus pertenencias en el lugar de la tragedia. EL PAÍS

En ese sentido, se solicitaron sacerdotes que hablasen inglés, francés o portugués para atender a los. extranjeros y las embajadas de Alemania, Austria, Dinamarca, Grecia y Portugal pidieron referencias sobre la tragedia a la Oficina de Información Diplomática. La misma fuente mencionada destacó que "los voluntarios han salvado el operativo": "Baste decir que hasta media mañana sólo existía un ordenador para tratar los datos y nombres de los desaparecidos y había sido prestado por una vecina que tiene una gestoría en Biescas". Durante la noche "sólo hubo una línea de fax, lo que hacía prácticamente imposible cualquier intento de cotejar las listas de desaparecidos e ingresados".

Ocho detenidos por pillaje

"Esto es incomprensible. ¿Quién puede ser tan desgraciado?", se quejó un hombre junto a su coche. Y después explicó, indignado, que alguien había roto un cristal del automóvil para robar las cámaras fotográficas, un monedero y hasta la gameboy, el juguete electrónico, de uno de sus hijos. La rapiña en medio del dolor, en abierto contraste con la solidaridad general. Ocho personas fueron detenidas en las proximidades del campin Las Nieves cuando presuntamente se dedicaban al saqueo entre los restos de las caravanas y las tiendas de campaña, según informaron fuentes del Gobierno Civil de Huesca. Tres presuntos ladrones, uno menor de edad, son portugueses.

La Guardia Civil había sido alertada por si se producía algún intento de pillaje por desaprensivos que, en la confusión, quisieran sacar provecho, según fuentes del Gobierno Civil oscense.

Los temores de las autoridades se confirmaron en la misma noche de la tragedia, cuando efectivos del instituto armado sorprendieron in fraganti a tres personas registrando una caravana. Los sospechosos buscaban objetos de valor, aunque todavía no se habían adueñado de nada.

Los arrestados fueron trasladados a dependencias policiales de Jaca, desde donde estaba previsto que los dos adultos pasaran a disposición judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de agosto de 1996