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Muere Nacho Martínez actor de filmes básicos del cine español actual

El intérprete asturiano alcanzó su máxima popularidad con 'Matador', de Almodóvar

El actor español Nacho Martínez murió la noche del martes en Oviedo, después de ser internado horas antes, en estado crítico y tras una larga enfermedad incurable (una pancreatitis, que le sobrevino súbitamente hace unos años, durante un ensayo teatral), en el Hospital Central de Asturias. El actor, que había cumplido 44 años, era natural de Mieres y en su corta carrera intervino en algunos filmes básicos dentro de la actual etapa del cine español, como La mitad del cielo, dirigido por Manuel Gutiérrez Aragón; y Matador, donde, dirigido por Pedro Almodóvar, saltó repentinamente a la celebridad.

La carrera de Nacho Martínez arranca, siendo muy joven, de los años finales del franquismo y primeros de la transición hacia la democracia, en que tuvo lugar el tramo final y el apagamiento del, años antes febril, movimiento del teatro independiente, que durante los últimos años de la dictadura fue vivero de futuros profesionales del cine y del teatro. Nacho Martínez, que estudió en la facultad de Filosofía y Letras de la universidad de Oviedo, comenzó a actuar en escenas de aficionados universitarios, de las que saltó a uno de los más conocidos grupos independientes de España, el asturiano Caterva.En 1984, la necesidad de avanzar en su profesión orientó su trabajo hacia Madrid, donde inicialmente -poseía una bella, grave y admirablemente dominada voz- encontró un medio de vida en los estudios de doblaje, donde dio voz castellana a actores de habla inglesa muy populares, como Richard Gere, Richard Chamberlain (en la serie televisiva de gran audiencia El pájaro espino), Sylvester Stallone y otros.

Sus comienzos delante de las cámaras fueron titubeantes, hasta que el director y productor Pe dro Almodóvar le ofreció uno de los papeles principales de Matador y, como consecuencia de la laboriosa creación de este personaje, su oficio se decantó y le preparó para afrontar otros retos no menos complejos. La resonancia que esta película obtuvo elevó la popularidad de Nacho Martínez a su punto más alto.

Sin embargo, afrontó en los años inmediatamente posteriores otros difíciles trabajos delante de las cámaras y en algunos de ellos siguió aflorando lo mejor de sí mismo, sobre todo en La mitad del cielo, dirigido por Manuel Gutiérrez Aragón y, nuevamente por Pedro Almodóvar, en Tacones lejanos, donde Nacho Martínez afrontó uno de esos personajes considerados secundarios, que con frecuencia adquieren, en manos de directores expertos en. la orientación del intérprete, proporciones de principales, pese a estar fundidos en el reparto y en funciones de muletas de los protagonistas.

'Un dolor relajado'

Almodóvar lamentó ayer la muerte "de un amigo muy cercano". "Para el personaje de Matador", señaló el cineasta, "me daba una especie de nobleza viril que tiene que ver con la galanura, pero que es otra cosa: una especie de peso, de gravedad. En su imagen de galán se mezclada algo trascendente, doloroso, de un dolor relajado. Y creo que todas esas cualidades las tenía también personalmente".Tras intervenir en otras películas, montajes teatrales y serie de televisión (El olivar de Atocha y Para Elisa), el actor cerró definitivamente su corta carrera en e último filme escrito y dirigido por su paisano Gonzalo Suárez, Mi nombre es sombra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de julio de 1996