"No soy un turista de las tradiciones musicales"

Mark Knopfler, el virtuoso guitarrista y ex líder del grupo Dire Straits, vuelve a la carretera con un álbum en solitario de temas intimistas, aunque no exentos de fibra rockera. Golden heart ha marcado su regreso en solitario y, para que nadie lo dude, se ha embarcado en una exhaustiva gira que lo traerá a Zaragoza (día 18), Bilbao (día 20), Gijón (día 21), La Coruña (día 22), Madrid (día 26), Valencia (día 29) y Barcelona (días 30 y 31).A pesar de las resonancias celtas o de tradiciones norteamericanas (country, cajun) que se aprecian en su álbum en solitario Golden heart, Knopfler niega haber sido tentado por las modas que incitan a bucear en las raíces. "No soy un turista de las tradiciones musicales", aclara. "Yo siempre intento escribir algo original, en primer término, y después añadir algo que a los puristas no les suele agradar demasiado".

El disco fue grabado en estudios de Dublín y Nashville, pero él niega que esas ciudades influyeran en el sonido del disco. "Sólo hay una canción de corte country (Are we in trouble now). Lo que me interesa es la guitarra que toco solo a la mitad y al final, pero eso me asegura que no será emitida en las radios especializadas. Randy Travis acaba de grabar una versión de ese tema y le ha bajado el tono, ha quitado el solo, y eso sí la hace aceptable para las radios country. Yo no he ido a Nashville a grabar un disco country. Es una ciudad que ha atraído a todos los mejores músicos de ese género, los que viven de ello y para ello, pero hay mucha otra música en esa ciudad".

Otro de los temas que usa ritmos variados del sur de Estados Unidos es una canción con título en francés. "Je suis desolé, por ejemplo, combina ritmos cajun, folk y blues. Me interesa hacer ese tipo de arreglos", dice.

Ha tardado dos años en grabarlo y varios más en escribir los temas, pero Mark Knopfler no tenía una idea preconcebida, ni siquiera se había planteado hacer este disco. "Empecé escribiendo las canciones que grabé en Irlanda y después hice otra que quise grabar en Tennessee, porque, necesitaba empezarla con mandolina y banjo y después terminar con una gran banda de rock and roll. Ahí conocí a los miembros de esta fantástica banda que ahora me acompaña, y de ahí seguí adelante", relata.

"Este álbum es algo que no. había planeado. Simplemente, sucedió. Yo quería ampliar mi vocabulario, y eso es lo que esta gente me dio, amplió mi espectro musical. Con ésta banda sé que podría hacer cualquier cosa; tocar cualquier tipo de música.

La banda soñada

Parece haber encontrado la banda soñada, y no lo oculta. Su intención es seguir con ellos indefinidamente y emprender varios proyectos juntos, pero no ha pensado en ponerle nombre. Tal vez su experiencia con los Dire Straits lo haya curado, pero él lo ve sencillamente como algo innecesario, algo quizá hasta pueril. "Son mi banda, pero no pienso en llamarla de ningún modo en particular. Pensar en el nombre que le vas a poner a tu grupo de rock es una experiencia que ya he tenido y me parece que a estas alturas ya no me hace mucha ilusión. Es algo del pasado, pero si ellos insisten tal vez terminemos poniéndole un nombre".Pero es posible también que su deseo de continuar usando su nombre propio como presentación sea una forma de afirmarse en sus intenciones originales cuando empezó a adentrarse en el mundo de la música: la de ser un cantautor al estilo de Bob Dylan. Sin embargo, Knopfler vuelve a salir con el argumento de lo rockera que es su banda. "Tienes que escucharla, este grupo hace un rock fuerte, que te pone a cien", argumenta.

Y es que una cosa es su álbum Golden heart, y otra es el espectáculo que lo está llevando por toda Europa. "Hacemos un repaso de muchas de las canciones que hice con los Dire Straits, y es una experiencia extraordinaria volver a tocarlas porque es como darles una nueva dimensión. También tocamos algunos de los temas que compuse para bandas sonoras, canciones de este álbum y otras nuevas e inéditas. Traigo un cuarteto femenino de cuerdas de Londres, las Electric Strings, que son fantásticas y actuarán también en España".

Por lo visto, es una experiencia total de Mark Knopfler, desde sus principios hasta hoy. "Así parece", reconoce. "El único problema de la gira es que no se me agarroten los dedos, porque estamos tocando casi todos los días".

Una experiencia difícil para quien se ha mantenido alejado de las giras internacionales durante tantos años. "Pero es bueno tocar con esa frecuencia. El único problema son mis dedos, porque además estoy en una racha que no paro de escribir canciones. Es lo que me apetece". A pesar de este recorrido a su carrera, Mark Knopfler no tiene los ojos en el pasado. "Más que nunca miro ahora hacia lo que tengo por delante. Estoy en una etapa muy positiva y tengo muchos proyectos para el futuro. De ahora en adelante no dejarán de oír hablar de mí".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 17 de julio de 1996.

Se adhiere a los criterios de