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El Gobierno socialista exigió a ETA una tregua de seis meses como condición para hacer públicos sus contactos

El Gobierno de Felipe González se negó a oficializar y hacer públicos los contactos que mantenía con ETA si la organización terrorista no decretaba previamente una tregua de al menos seis meses y dejaba en libertad al industrial guipuzcoano José María Aldaya, que en aquellas fechas estaba secuestrado.El argentino Adolfo Pérez Esquivel, mediador en el proceso de contactos iniciados por el Gobierno socialista con ETA en torno al mes de junio de 1995, transmitió al Ministerio de Justicia, e Interior las condiciones impuestas por la banda terrorista para iniciar un proceso que eventualmente culminara con la entrega de las armas.

La condición, indispensable impuesta por los etarras fue que el Gobierno del PSOE hiciera pública la existencia de estos contactos y asumiera de forma explícita las conversaciones, lo que no fue aceptado por el Ejecutivo, según informaron a Europa Press fuentes próximas a los citados contactos.

Una segunda petición expresada por ETA a Pérez Esquivel consistía en el traslado a cárceles de la Península de todos los presos recluidos en Salto del Negro (Las Palmas), sobre los que pesan largas condenas.

Junto a la pretensión de hacer oficial las negociaciones, ETA incluía la alternativa KAS en un sobre que Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz de 1980, entregó al embajador español en Buenos Aires. El Gobierno interpretó que la organización terrorista había designado a Pérez Esquivel como interlocutor y, además, que tenía una voluntad real de iniciar el diálogo.

Ante las exigencias del Ejecutivo de Felipe González, ETA contestó que Aldaya sería liberado cuando su familia pagara el rescate y, por otra parte, no se pronunció sobre la tregua de seis meses que se le demandaba.

Fuentes del anterior Gobierno socialista desmintieron ayer a este diario que durante los contactos mantenidos con ETA a través de' Pérez Esquivel se ofreciera a los terroristas hacer, públicos esos contactos si la organización etarra decretaba previamente una tregua mínima de seis meses.

Las mismas fuentes aseguraron que los mensajes intercambiados con la mediación del premio Nobel de la Paz nunca llegaron a tener tal nivel de precisión. Pese a eso, consideran que esa operación fue "positiva" porque permitió obtener un alto grado de información sobre ETA. Otra vía de contactos establecida entre el equipo de Juan Alberto Belloch y dos presos de ETA permitió tener noticias del secuestrado José Antonio Ortega Lara a través de una carta manuscrita por éste.

La mediación del Nobel argentino se mantuvo prácticamente hasta la llegada del Partido Popular al poder. Cuando Pérez Esquivel contactó en Madrid con la persona de Interior con la que lo había hecho otras veces, ésta se limitó a indicarle que el nuevo equipo ministerial consideraba concluida su labor de correo entre ETA y el Gobierno español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de julio de 1996

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