Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Anagrama reedita la novela más ambiciosa de Josefina Aldecoa

'Porque éramos jóvenes' se publicó sin éxito en 1986

La primera edición de Porque éramos jóvenes, publicada en 1986 por Seix Barral, pasó inadvertida porque Josefina Aldecoa (La Robla, León, 1926) permaneció "voluntariamente" alejada del ruedo literario. Diez años más tarde, Anagrama recupera la novela más ambiciosa de la escritora. "Lo que más me interesa son los seres humanos: sus conductas y sus preocupaciones" señala. Porque éramos jóvenes describe una generación que se debate entre un pasado gris y la esperanza.

Durante la presentación de Porque éramos jóvenes, Aldecoa hizo un encendido elogio de la vejez. La escritora, de 70 años, la definió como la etapa más creativa para un novelista: "Vemos con distancia todo lo que nos rodea y podemos escribir con mayor comprensión". Una afirmación que justifica con su actividad literaria. La trilogía Historia de una maestra, de la que se han vendido ya 100.000 ejemplares, y Mujeres de negro, continuación de la primera, se completará este otoño con un tercer título, La fuerza del destino.Porque éramos jóvenes, "una novela dura", narra la historia de un hombre que ha fallecido inesperadamente y que acaba sus días arrepentido por la renuncia de sus ideales de juventud a cambio de la estabilidad económica. El relató, en el que intervienen su viuda, un amigo y un antiguo amor, va desgranando progresivamente la personalidad, las vacilaciones y las ambigüedades del fallecido. El lector contempla la historia desde tres puntos de vista diametralmente opuestos: unas cartas del amor perdido; un enfrentamiento presente, entre el amigo del protagonista y su viuda, y una indagación, a través de los momentos claves del pasado, sobre quién fue realmente.

El estilo narrativo utilizado por Aldecoa se aleja totalmente de la linealidad de sus anteriores novelas. "Desarrollar una historia en tres planos diferentes es técnicamente complejo", asevera. Este esquema, sin embargo, permite a la escritora mantener en vilo al lector y no cerrar la trama argumental hasta el final, "que aquí se convierte en el principio".

La obra tiene como escenarios Ibiza y Nueva York. "Ibiza", asegura Aldecoa, "significó para mí el descubrimiento del Mediterráneo y de la libertad. Nueva York representó el sueño de los jóvenes europeos tras la II Guerra Mundial". Pero más que recrearse en una descripción meticulosa de los paisajes, la escritora leonesa opta por explorar en los sentimientos de sus personajes. Es, en este sentido, una novela que versa sobre una ambigüedad. "Sobre el intento infructuoso de recuperar el tiempo perdido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de junio de 1996