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Roldán implica a otros dos mandos de la Guardia Civil en el enterramiento de Lasa y Zabala

El ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán implicó ayer a otros dos mandos del cuartel de Intxaurrondo en el enterramiento de los presuntos etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, ocurrido en 1983. Roldán, que tuvo ayer un ajetreado día judicial -declaró como testigo en el caso Lasa-Zabala y en un juicio sobre uso irregular de fondos reservados-, acusó al entonces capitán y hoy comandante Ángel Vaquero y al entonces teniente y hoy capitán retirado Fidel del Hoyo de haber participado en el traslado y la inhumación de aquéllos. Ambos mandos habían declarado como testigos y su testimonio es la coartada de uno de los presuntos autores materiales de asesinato de Lasa y Zabala, el sargento Enrique Dorado.

Roldán relató al juez Javier Gómez de Liaño que el abogado Jorge Argote, también imputado en la causa, le contó en marzo de 1993, en una conversación mantenida en su despacho oficial de la Dirección de la Guardia Civil que Vaquero, Del Hoyo y Manuel Davó, capitán entonces y comandante ahora, estaban implicados en el enterramiento de los presuntos etarras.Argote, según Roldán, había acudido a su despacho para tratar de impedir que el entonces director general del instituto armado trasladase a Vaquero y lo destinase a un puesto no deseado por éste. Argote, siempre según la versión ofrecida por Roldán le dijo que Vaquero podría contar lo que sabía sobre el enterramiento de Lasa y Zabala.

Testigos acusados

La declaración de Roldán se produce una semana después de que Vaquero y Del Hoyo declarasen como testigos en el caso LasaZabala. Los dos afirmaron que en la madrugada del 16 de octubre de 1983 vieron al sargento Enrique Dorado Villalobos Kike, en el atestado por el atentado contra un convoy de la Guardia Civil entre Oñati y Aretxabaleta (Guipúzcoa) en el que falleció un agente.De ser cierta esta afirmación, Dorado Villalobos -procesado como supuesto autor material de la detención ilegal, las torturas y el asesinato de Lasa y Zabala habría estado en un lugar distante 90 kilómetros de Hendaya (Francia), donde se produjo la captura de los dos refugiados.

A la salida del juzgado, Argote criticó a Gómez de Liaño por haber citado a Roldán, al que acusa de querer restar importancia a los testimonios de Vaquero y Del Hoyo y no haber contestado todavía al ofrecimiento de los guardias Francisco Hermida y Luis Sandovál, quienes han asegurado que tienen importantes aportaciones que hacer y que pueden dar un vuelco a la causa. Hermida y Sandoval están acusados junto con Dorado y Felipe Bayo de ser los autores materiales del secuestro de Lasa y Zabala y ya han declarado como imputados negando su participación en los hechos.

El abogado ironizó al señalar que a Roldán le ha venido a ver ahora el Espíritu Santo después de declarar el viernes pasado ante Garzón.

En su declaración, Roldán también implicó al comandante Manuel Davó en el enterramiento de Lasa y Zabala, si bien Davó, capitán en el cuartel de Intxaurrondo en 1983, ya figuraba como imputado en la causa. Ayer este jefe del instituto armado negó cualquier relación con el caso Lasa-Zabala y dijo que no ha estado nunca en Busot (Alicante), donde fueron inhumados los presuntos etarras. Davó nació y tiene propiedades en otra localidad alicantina, que dista unos 15 kilómetros de Busot. El juez acordó su libertad provisional y no adoptó medidas cautelares contra él.

El abogado de Davó, Manuel Tuero, explicó que, puesto que las acusaciones contra su cliente se producen por la declaración de Roldán que cita como referencia a Argote y éste lo niega, es previsible que solicite un careo entre el letrado y el ex alto cargo.

El comandante de la policía Paulino García Díez, que estuvo destinado en San Sebastián en 1983 y fue superior jerárquico del agente Angel López Carrillo, declaró también en calidad de imputado. López Carrillo había manifestado que este comandante le había indicado que fuese al Gobierno Civil a recoger las llaves del Palacio de La Cumbre, en las que habrían permanecido secuestrados y sido torturados. Lasa y Zabala.

García negó este extremo, si bien explicó que López Carrillo era un agente en el que tenía confianza como profesional por su seriedad y que, entre otras habilidades, poseía facilidad para infiltrarse en las manifestaciones convocadas por la izquierda abertzale. No obstante, aclaró que no era de su círculo de amigos ni tampoco del del entonces gobernador Julen Elgorriaga.

Hoy declara en calidad de testigo el ex director general de la Policía Ángel Olivares.

Por otro lado, el juez Baltasar Garzón remitió ayer un escrito Gómez de Liaño oponiéndose a ser recusado por Rafael Vera. Garzón cree que no existen motivos justificados para apartarse del caso Oñederra y afirma que no tiene enemistad con Vera ni interés en el proceso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de junio de 1996

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