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El pianista Pascal Rogé saca de la sombra a Satie

'Aprés la pluie' logra un disco de platino

Considerado un "compositor menor", Erik Satie es rescatado periódicamente por las modas, y su excentricidad, sus innovaciones armónicas y su riqueza poética son reivindicadas para descolgarle en lo posible la etiqueta. El último en hacerlo ha sido el pianista francés Pascal Rogé, cuyo disco Après la pluie... Satie ha vendido en España 27.000 copias. Rogé recibió el jueves un disco de platino y se refirió a la obra del músico francés corno "emocional y esencial".

La clave del éxito discográfico de Rogé son las piezas más conocidas de Satie, Gymnopédies, escritas en 1888, cuando tenía 22 años, y las orientalistas Gnossiennes, de 1890. Su delicadeza y sencillez llegan a cualquiera, con o sin base musical, argumenta Pascal Rogé. "La de Satie es una música que no necesita de especialistas, que habla al corazón", prosigue. "Cuando la toco la siento fisicamente. Casi no había tocado a Satie antes de ahora. Y ésta ha sido una de las grabaciones más rápidas que he hecho nunca, a lo más dos tomas de sonido por cada obra. Porque cuanto más tratas de indagar en estas piezas más se te escapa su frescura, que es muy importante. Y es que la de Satie es música un poco improvisatoria, que viene de ninguna parte, que no empieza ni termina. Satie decía que hacía música de amueblamiento: música que te rodea, con la que vives. Por eso a la gente le gusta, porque sus melodías fáciles y poéticas prenden en la memoria".Rogé, especializado en repertorio francés con obras de grandes como. Franck, Ravel, Debussy o Fauré, defiende con entusiasmo su rescate de Satie o de Poulenc, "artista que, en otro nivel, también está considerado como menor". "Ambos coinciden en la espontaneidad de su escritura", afirma.

Satie fue amigo de Debussy, el joven Cocteau lo reivindicó, y de Ravel a John Cage muchos músicos recibieron su influencia. Picasso diseñó los figurines para Parade, Magritte se le parece, y pocos se resisten a sus Tres piezas en forma de pera o a la presentación que de él hizo Vital-Hocquet en un café: "Erik Satie, gymnopédiste!". "Su obra se conecta con la pintura y la escritura", señala Pascal Rogé. "Pensaba en la música no sólo en términos de notas y armonías sino de palabras, atmósferas y mezcla de las artes".

Rogé dice sentirse en casa con los compositores franceses a los que ha grabado, incluyendo a partir de ahora a Satie, "porque piden colores, efectos sonoros, y te dan la oportunidad de utilizar el teclado como una paleta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de junio de 1996