Los cuerpos de los 7 monjes asesinados por el GIA, localizados al sur de Argel

Los cuerpos de los siete monjes trapenses asesinados por un comando de la organización integrista Grupo Islámico Armado (GIA) fueron localizados ayer en las cercanías de Medea -50 kilómetros al sur de Argel-, según anunció un lacónico comunicado oficial del Ministerio del Interior argelino difundido por la agencia de prensa estatal APS. La confirmación oficial del asesinato de los religiosos se produce nueve días después de que fueran degollados por sus secuestradores, tras fracasar un intento de negociación iniciado entre el GIA y las autoridades francesas el 27 de marzo, cuando fueron capturados.

Los cuerpos de los siete monjes -que tenían edades que oscilaban entre los 50 y los 82 años- fueron localizados en un paraje no identificado de la región del Atlas de Blida, donde se encuentra desde hace 59 años el monasterio de Nuestra Señora del Atlas, conocido popularmente en la zona con el sobrenombre de Tibirin, (jardín, en árabe) y en el que vivía esta comunidad. Se desconoce por el momento el estado en que se encontraron los cuerpos de los religiosos y si éstos serán repatriados a Francia o bien enterrados en Argelia, donde algunos de ellos vivieron durante más de 30 años. Con este comunicado oficial, las autoridades argelinas rompen el mutismo y la discreción observada durante la última semana, ya que se habían negado hasta ayer a reconocer el asesinato de los monjes, al no dar credibilidad al comunicado del GIA, difundido por la emisora de radio marroquí Medi 1 y confirmado pocos días después por el boletín clandestino del grupo integrista, distribuido en numerosas mezquitas de Europa.

Video de la ejecución

En el último número del semanario Paris Match, se asegura que el GIA envió al Gobierno francés las imágenes grabadas en vídeo de la ejecución de los monjes, pero no existe confirmación oficial al respecto. Horas antes de conocerse el hallazgo de los cadáveres moría en Argel el cardenal Leon-Etiénne Duval, de 92 años, máximo responsable de la Iglesia Católica en Argelia, donde vivía desde hace 49 años. La salud del cardenal Duval sufrió un grave revés hace pocas semanas cuando se fracturó la cabeza del fémur y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente durante cerca de 10 horas en un hospital de la capital. Pero la verdadera agonía del prelado comenzó hace una semana, al conocerse el asesinato de los siete trapenses.

"Rezad, rezad, rezad estás fueron sus últimas recomendaciones para la comunidad católica argelina, cuando le comunicaron el mensaje del GIA y la muerte de los siete monjes, que eleva ya a 18 el número de religiosos asesinados en Argelia desde que se inició la guerra civil, hace cuatro años. Debilitado por las amenazas, el terrorismo y el caos y convertido en un verdadero símbolo de la Iglesia Católica, Duval murió, el mismo día en que eran localizados los cuerpos de los monjes trapenses. El cardenal Duval se encontraba retirado desde 1988, pero seguía viviendo en Argel, junto a la basílica de Nuestra Señora de África, y siempre se negó a abandonar este país magrebí, incluso en los momentos más críticos de la guerra de liberación contra Francia, en la década de los sesenta, durante la que defendió y protegió a los combatientes del Frente de Liberación Nacional.

"Las noticias de la muerte del cardenal y del hallazgo de los cadáveres de nuestros compañeros nos han llegado juntas. Nos las han facilitado desde Argel, pero no sabemos nada nada más. Esperamos una comunicación oficial del arzobispado. Ahora sólo nos dedicamos a rezar", aseguraba al mediodía de ayer por teléfono uno de los dos monjes trapenses que sobrevivió a la matanza. Desde hace unos días, este religioso se encuentra por orden de sus superiores en el monasterio de Fez, en Marruecos, donde se espera refundar la comunidad destruida por los integristas argelinos. Próximamente llegará también a Fez el otro superviviente, de la matanza.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 30 de mayo de 1996.

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