Al banquillo
EL AUTO de apertura del juicio oral dictado ayer en el caso Banesto por el juez Manuel García-Castellón deja atado y bien atado un procedimiento penal complejo, en el que ha habido notorias maniobras de algunos implicados para impedir que llegara a buen término. El auto fija el marco que condicionará en su momento -a finales de este año o a principios del próximo- la vista del juicio oral. Un marco que es definitivo en cuanto a los hechos, a los delitos imputados y al número de implicados que se sentarán en el banquillo de los acusados. Pero que es provisional en cuanto a las indemnizaciones si se acreditara durante el juicio que los daños y perjuicios causados son mayores que los inicialmente evaluados.Mario Conde y siete miembros de su antiguo equipo en Banesto -Arturo Romaní, Enrique Lasarte, Rafael Pérez Escolar, Ramiro Núñez, Fernando Garro, Juan Belloso y Eugenio Martínez ya saben que su comparecencia ante la sala de lo penal de la Audiencia Nacional es sólo cuestión de tiempo. Y que de nada servirá desacreditar el proceso, como hacen reiteradamente alguno de ellos de la mano de sus valedores en los medios, insistiendo en que es "una maniobra política y financiera para marginar a Conde y a su equipo".
En todo caso, la única maniobra acreditada de momento en los autos es la que los acusados perpetraron contra los accionistas desde sus cargos en Banesto y su Corporación Industrial y Financiera. Los términos empleados por el instructor no dejan resquicio a la duda: Mario Conde y su equipo en Banesto ocultaron a los accionistas y a las autoridades bancarias la verdadera situación patrimonial de la entidad y realizaron operaciones en detrimento de la misma y en beneficio propio por cuantía de varios miles de millones de pesetas. En principio, el juez ha cuantificado los posibles daños ocasionados a Banesto en más de 16.000 millones de pesetas. Pero existen partes personadas en el proceso que los valoran mucho más alto y que no renunciarán a acreditarlo durante el juicio.
Será de su propia maniobra, y no de ninguna exterior a ellos, de la que los acusados tendrán que defenderse ante el tribunal. De momento, el juez les ha sentado en el banquillo como presuntos autores de varios delitos continuados de estafa, falsedad y apropiación indebida prevaliéndose de su posición directiva en Banesto. El desenlace, en el juicio.


























































