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Bildt augura que el traspaso de poderes en Pale es "el principio del fin de Radovan Karadzic"

El traspaso de poderes del líder de los serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, a la vicepresidenta de la República Sprska (RS), la también ultranacionalista Biljana Plavsic, parece indicar que algo empieza a cambiar en Pale, la aldea montañosa situada a 15 kilómetros de Sarajevo donde los radicales serbobosnios tienen su feudo. La amenaza internacional de nuevas sanciones ha obligado, a reaccionar al hombre que realmente mueve los hilos de Pale: el presidente de Serbia, Slobodan Milosevic. El coordinador civil para la aplicación de los acuerdos de paz de Dayton, Carl Bildt, auguró ayer en Sarajevo que el relevo en el liderazgo serbobosnio supone "el principio del fin de Karadzic", que a partir de ahora desaparecería de la escena política.

Bildt ha desarrollado en las últimas semanas una estrategia diplomática para poner definitivamente contra las cuerdas a Karadzic, inculpado por el Tribunal de La Haya que juzga los crímenes de guerra cometidos en la antigua Yugoslavia y condenado al ostracismo político por los acuerdos de Dayton. Entre bastidores, el líder de Pale ha seguido bloqueando los trabajos de reconstrucción en Bosnia, imprescindibles para sacar adelante la celebración de elecciones generales en septiembre.El coordinador internacional viajó primero a Banja Luka -en el norte de Bosnia y la única gran ciudad controlada por los serbobosnios- para ofrecer al moderado primer ministro Rajko Kasagic el papel de interlocutor con la comunidad internacional. El traslado de la brigada británica de Ifor y de las delegaciones de las agencias humanitarias de la ONU a Banja Luka hicieron temer a los dirigentes de Pale una ruptura en la RS.

La reacción de Karadz¡c no tardó en llegar. El pasado miércoles -la víspera de la visita del secretario general de la OTAN, Javier Solana, a Banja Luka- destituyó a Kasagic, y tres días después designó a Gojko Klickovic, otro radical serbobosnio, como nuevo jefe de su Gobierno. Había picado en el cebo de Bildt.

Cuando en la madrugada del domingo, la agencia oficial yugoslava Tanjug anunció su dimisión y el traspaso de poderes a su vicepresidenta, Karadzic debió de percatarse de que el suelo que pisaba en Pale ya no era tan firme como durante los más de cuatro años en los que lanzó a su pueblo a la guerra contra las comunidades bosnias musulmana y croata.

Los colaboradores de Bildt en Sarajevo precisaban ayer que el presidente del Parlamento de Pale, Moncilo Krajisnik, el hombre fuerte en la dirección serbobosnia, había asegurado al coordinador civil que Karadzic: "iba a desaparecer de la vida pública y no volvería a ser visto ni oído".

Los duros de Pale aún se resistían ayer a reconocer lo obvio -que Karadzic ha perdido el apoyo de Belgrado-, y difundían a través de SRNA, su agencia de noticias, un comunicado en el que negaban la dimisión de su líder, y amenazaban con convocar con rapidez un referéndum para decidir sobre la permanencia de Karadzic en el poder para "hacer fracasar las maniobras de Bildt". Éste dijo anoche, en Sarajevo, antes de viajar a Atenas y luego a Belgrado, que no prevé cambios inmediatos en la política serbobosnia.

La voz de Milosevic

Pero todos los medios de comunicación controlados por Belgrado, incluido el diario Politika, a través del cual se expresa la voz de Milosevic, insisten en la retirada del psiquiatra del poder montenegrino. Tras consultar por teléfono a Milosevic, Bildt exigió ayer a las autoridades de Pale una inmediata aclaración "por escrito y según la Constitución" sobre los términos del traspaso de poderes.Mientras tanto, el Gobierno de Sarajevo contemplaba con escepticismo los movimientos políticos entre sus vecinos y rivales de Pale. "Sólo cuando Karadzic sea entregado a la justicia internacional, dejará de ser un obstáculo para la aplicación del acuerdo de paz de Dayton", afirmó Misza Hajric, portavoz del Ministerio de Exteriores bosnio.

Los observadores políticos en Sarajevo advierten del riesgo de que todo siga igual en Pale tras la supuesta retirada de Karadzic, dado que el sector más ultranacionalista del Partido Democrático Serbio seguirá controlando las riendas del poder a través de los radicales Plavsic y Klickovic. Este último afirmó ayer mismo que se oponía a la reunificación de Bosnia. El dilema de Karadzic parece irresoluble. En ninguna otra ciudad del mundo, excepto en La Haya y para ser juzgado, sería aceptada la presencia de un acusado de crímenes de guerra.

Entretanto, el general serbobosnio Djordje Djukic, que compareció ante el Tribunal de La Haya acusado de crímenes contra la humanidad y genocidio, y que salió de la prisión holandesa de Scheveninge el pasado 24 de abril por razones de salud, murió ayer en un hospital de Belgrado.

Por otra parte, The Sunday Times informó ayer sobre la presunta financiación de hombres de negocios vinculados a Karadzic a favor de los conservadores británicos, que recibieron 20 millones de pesetas entre 1992 y 1994 tras la imposición de las sanciones contra Serbia. El hombre de negocios de origen yugos, lavo aludido en la información desmintió tener contactos con Karadzic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de mayo de 1996

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