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El Reino Unido se plantea reforzar la seguridad en las escuelas

Un informe oficial propone muros y guardas jurados

El asesinato del director de una escuela de Londres a las puertas del centro y la catástrofe de Dunblane, han despertado la inquietud en la sociedad británica sobre la falta de seguridad de los colegios. La forma de evitar que se repitan casos tan estremecedores es convertir a las escuelas en centros poco menos que inexpugnables, protegidos por circuitos cerrados de televisión, altos muros y dotados de un equipo de profesores especialmente entrenado para afrontar situaciones de violencia.

Ésta es la conclusión del informe de un grupo de expertos, que recibió ayer una tibia respuesta de la ministra de Educación con la mirada puesta en la factura -unos 25 millones de libras-.David Hart, secretario general del sindicato Nacional de Directores de Escuela, se felicité por la conclusión de un estudio sobre la situación de los centros de enseñanza británicos, iniciado tras el asesinato el otoño pasado de Philip Lawrence, apuñalado por un adolescente a las puertas de la escuela que dirigía en Maida Vale, un barrio de Londres. Hart reclamó del Ministerio de Educación los fondos necesarios para poner en marcha un dispositivo de seguridad adecuado en los centros estatales. Alguno! de ellos están dotados de circuitos cerrados de televisión, pero el sindicato reclama la aplicación de los acuerdos del informe de expertos, es decir, la construcción de muros alrededor del perímetro de las escuelas y un equipo de vigilancia en la recepción, además de entrenamiento especial para los profesores.

Las conclusiones del informe se han visto reforzadas por lo ocurrido el 13 de marzo pasado, cuando Thomas Hamilton se introdujo en la escuela primaria de Dunblane (Escocia) sin que ninguna cámara detectara su presencia, sin que ningún agente de seguridad le exigiera identificación en la recepción del centro. Cruzó el vestíbulo armado con cuatro pistolas y en poco más de tres minutos acabó con la vida de 16 alumnos de cinco años de edad y su maestra. Pese a ser un caso excepcional, la masacre de Dunblane ha puesto sobre el tapete la vulnerabilidad de las escuelas.

Gillian Shephard, responsable de Educación y Empleo, aceptó ayer íntegramente el contenido del informe, pero fue menos entusiasta al hablar de los fondos necesarios para poner en marcha sus conclusiones. Tras un largo tira y afloja, la ministra, que había hablado de dedicar una partida presupuestaria para seguridad el año próximo, aceptó la posibilidad de adelantar la puesta en práctica del plan de seguridad. Al tiempo, Shephard prometió al sindicato de enseñantes que llevará al Parlamento la legislación necesaria para evitar casos de indisciplina como los que han provocado amenazas de huelga en el último mes en dos escuelas de Inglaterra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de mayo de 1996