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CARTAS AL DIRECTOR

Derribo y sensación

Aunque está haciéndose tópico, quiero empezar manifestando que me sorprende que una publicación tan seria como el diario EL PAÍS publique el titular: La alcadesa de Lozoya quiere derribar el edificio medieval más antiguo del pueblo.La realidad es que el pleno de la corporación, por unanimidad, en sesión celebrada el pasado 1 de marzo de 1996, acordó su derribo sobre la base del informe técnico que insta a la demolición por su estado ruinoso, con grave peligro para las fincas colindantes y viandantes.

Sin embargo, no se ha procedido aún a la ejecución del acuerdo, intentado negociar en multitud de ocasiones con los propietarios para encontrar una solución y no habiendo mostrado estos interés alguno, a excepción de un familiar de los propietarios, Julio Díez, pero sin tener autorización de los mismos.

Los dueños, que pasan mucho tiempo -incluso años- ausentes del pueblo, son propietarios de alguna otra casa en ruinas, y los edificios que tienen en mejores condiciones es porque los tienen alquilados y los inquilinos se ocupan de su mantenimiento.

Parece una frivolidad que el jefe de servicio mencionado en dicho artículo, que se llama Felipe Prieto y no Felipe Gómez, que dice conocer el caserón, pueda opinar a distancia sin tener en cuenta el informe del técnico municipal y sin haber emitido ningún informe que conste en este Ayuntamiento.

Quiero expresarles el interés y el respeto que el patrimonio histórico-artístico merece a esta alcaldesa y al resto do la corporación, como asimismo la seguridad de los vecinos que juegan y pasean por las calles de nuestra localidad.

Por último, deseo aclarar que, aunque la alcaldesa sea del Partido Popular, está en coalición con un grupo independiente.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1996