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Francisco Umbral: "Vivo al día, ni tengo proyectos de futuro ni aplazo la felicidad"

El escritor gana el Príncipe de Asturias de las Letras como "periodista deslumbrante"

El escritor Francisco Umbral (Madrid, 1935), autor de cerca de 80 libros y columnista desde hace 35 años, se enteró ayer a primera hora, por una llamada de Fernando Lázaro Carreter, de que había ganado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1996. "Es un galardón serio. Lleva muy buena trayectoria, no ha tenido fallos ni debilidades y es un premio a una obra viva. y en plena trayectoria" dijo. El jurado le reconoce como "un ensayista de relieve y un deslumbrante periodista literario que ha hecho de su columna diaria una permanente lección de arte verbal".

El teléfono no dejó de sonar ni un minuto en el chalé madrileño del escritor. María España, su esposa, se encargaba de los agradecimientos telefónicos, mientras Umbral recibía a periodistas y amigos ataviado con un abrigo viejo azul marino y un pañuelo rosa al cuello. "Hoy es un día para no ser demasiado desgraciado gracias a los amigos de Oviedo", aseguró mientras se servía el primer gin-tonic del día para celebrarlo. No quiso el escritor aventurar nada sobre premios futuros: "Yo vivo al día, no tengo proyectos de futuro. No me gusta aplazar la felicidad para cuando me den nuevos premios". La celebración gorda será hoy en casa de Camilo José Cela. Los dos escritores cumplen años y se reunirán con otros amigos en una fiesta por todo lo alto. Tanto los Reyes como el presidente del Gobierno, José María Aznar, enviaron ayer sendos telegramas de felicitación al escritor premiado.Umbral reconoció que él, como la mayor parte de los autores, tuvo un primer impulso lírico. A los 14 años se mataba a escribir poesías, pero luego decidió pasarse a la prosa. "El poeta tiene que tener una segunda profesión, y siempre he odiado las segundas profesiones. Yo siempre he querido ser escritor, y para eso hay que dedicarse a la prosa", aseguró.

Sobre la mesa de la sala, decorada con retratos del periodista y fotos familiares, reposaba su última novela, Capital del dolor, que Planeta pondrá a la venta para la Feria del Libro. "Es una obra de la guerra civil y la entreguerra. Los de la editorial la definen como una obra sobre los caudillos agrarios y las falanges de Castilla. En ella cuento cómo mataban la Falange y el Ejército, sobre todo los primeros, porque los falangistas mataban a lo loco, mientras que los otros lo hacían disciplinadamente".

"Umbralismo"

Entre sus autores favoritos se encuentran Carpentier y Proust. Le gustan, sobre todo, las novelas que "captan el ambiente y la forma de vivir, más que aquellas que crean personajes". Ha escrito ensayos, novelas y memorias, y en todos ellos ha tratado de hacer "umbralismo". No se queda con ninguno de los géneros, pero reconoce que la literatura en sí es una liberación y un desahogo. "El lenguaje siempre nos proporciona salidas, desde la religión hasta la literatura". Un ejemplo claro se encuentra en su obra Mortal y rosa, donde narra la muerte de su hijo, de cinco años. "La escribí con el corazón, con el alma, con el hígado... Utilicé toda mi capacidad literaria y de lenguaje. La hice con mucha nocturnidad, mucha desesperación y mucho valium". A Umbral le encanta descubrir nuevos valores. No es de ésos que ya sólo leen a los clásicos. "Los viejos de mi edad dicen que hay que releer, pero a mi me interesa mucho la gente nueva", dice. El panorama de la literatura actual lo ve excesivamente gris. "La crónica general es que se ha perdido la fuerza de la prosa; es imprescindible tener una huella digital, y hoy la gente escribe un poco igual y eso es la muerte de la literatura".

Entre las novelas que ha leídoúltimamente escritas por menores de 30 años y que le hayan gustado citó Veo, veo, de Gabriela Bustelo; Coños, de Juan Manuel de Prada, y Mensaka, de José Ángel Mañas. "Esta gente recupera la vida de la calle, y contando su mundo lo hace muy bien", asegura, aunque entiende también que la crítica apenas considere el trabajo de los escritores que empiezan. "Ellos tardan en dar un diagnóstico; para aceptar que una obra es buena necesitan sopesarlo mucho, y los escritores no".

Candidatura

La candidatura de Umbral se impuso por siete votos a seis a la del otro escritor finalista, José Manuel Caballero Bonald. El acta del jurado reconoce a Umbral como "uno de los primeros prosistas de lengua española del siglo XX", "ensayista de relieve", "deslumbrante periodista literario" y forjador de la "excelencia" en el estilo. Distintos miembros del jurado subrayaron ayer que el galardón premia la brillantez indiscutible de una obra literaria y la ímproba tarea de quien ha hecho de su vida el ejercicio de la "escritura perpetua" por más que se pueda disentir de sus contenidos.Se inició en El Norte de Castilla, de Valladolid, luego colaboró en La Estafeta Literaria, Mundo Hispánico, Ya, EL PAÍS, Interviú, Diario 16, Abc y El Mundo, entre otros. Autodidacto, se incorporó al periodismo bajo la influencia de Miguel Delibes. Desde entonces ha sido un creador de gran fecundidad y al que el acta del premio fallado ayer en Oviedo reconoce "la excelencia de su estilo, forjado en un castellano clásico y moderno a la vez, capaz del vuelo lírico y de la sátira más contundente, que ha renovado nuestro lenguaje literario". El jurado puso también de relieve su faceta de memorialista, junto a la de creador de ficción narrativa, al tiempo que la relevancia de sus ensayos y su condición de "deslumbrante periodista literario, que ha hecho de la columna diaria una permanente lección de arte verbal".

La candidatura de Umbral había sido propuesta por Luis María Ansón, director de Abc, y Miguel García-Posada, crítico literario de EL PAÍS. García-Posada expresó ayer su admiración por otros dos finalistas, Juan Marsé y José Manuel Caballero Bonald. Este se quedó a un voto de Umbral en la última deliberación del jurado, tras fracasar el intento de algunos de sus miembros para que se optara por conceder el premio de forma compartida a ambos autores.

A este galardón, dotado con cinco millones de pesetas y una escultura de Joan Miró, se presentaron 42 candidaturas de 19 países. En su edición anterior el premio lo ganó el poeta asturiano Carlos Bousoño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1996