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Hezbolá rechaza el plan de Estados Unidos y sigue lanzando cohetes contra Galilea

La guerrilla proiraní de Hezbolá rechazó ayer categóricamente el plan de alto el fuego con Israel propuesto por Washington, pero mostró simpatías por el presentado por el ministro francés de Exteriores, Hervé de Charette. El plan francés prevé, además del alto el fuego, garantías para que las poblaciones civiles libanesa e israelí no sean blanco de las operaciones militares. Por tercer día consecutivo, la aviación judía aguardó a que cayera en Galilea el primer cohete Katyusha de Hezbolá para despegar y bombardear sin tregua el sur de Líbano.

En medios israelíes se interpreta la actuación del Ejército, que obedece a las instrucciones del primer ministro Simón Peres de que "cuando dejen de caer katyushas sobre Galilea, Israel dejará de bombardear Líbano", como muestra de la decisión del Gobierno de alcanzar un alto el fuego, incluso antes de que se llegue a firmar acuerdo alguno.Para Hezbolá el plan norteamericano no es ni tan siquiera objeto de consideración porque se trata de un "dictado de Israel". Este proyecto de siete puntos, que Israel exige que sea firmado por Siria, se basa en el cese inmediato de los ataques de Hezbolá contra Israel y el compromiso israelí de negociar su retirada del sur de Líbano.

"Nuestra posición es clara. Apoyamos el acuerdo [no escrito] de julio de 1993, pero queremos garantías de que Israel lo respetará", declaró el jeque Mohamed-Koinati, uno de los responsables de Hezbolá.

El plan francés se basa en ese acuerdo, alcanzado con la mediación de EE UU tras una semana de combates en los que hubo más de 130 muertos. París propone ahora que el plan se haga por escrito y se firme por las partes en conflicto y se ofrece, junto con EE UU para garantizar el alto el fuego entre las partes.

Al igual que Hezbolá, el primer ministro libanés, Rafik Hariri, que se encuentra en Londres en busca de ayuda para frenar el conflicto con Israel, se mostró inclinado a favor del plan francés, aunque consideró que es necesaria la "cooperación" entre Francia, EE UU y los países de Oriente Próximo para poner fin a la crisis. Irán y Siria también se pronunciaron por la iniciativa de París, que Charette ha llevado personalmente a Israel, Siria, Líbano y Egipto.

Charette volvía hoy a Israel para entrevistarse con Peres porque la mediación francesa ha encontrado serias dificultades en ese país. Su plan, según funcionarios del Ministerio de Exteriores, tiene la validez del "papel mojado" ya que pretende dejar en manos de Líbano el compromiso de que Hezbolá respete el alto el fuego, "cuando los únicos que pueden actuar sobre Hezbolá son los sirios". Israel ha repetido que busca un acuerdo cuatripartito, firmado por Siria, Líbano, Israel y bajo el padrinazgo de Estados Unidos.

Peres rechazó tajantemente la posibilidad de incluir a Hezbolá en las negociaciones e indicó que a operación Uvas de la Ira tiene como objetivo "crear un interés común libano-sirio de alcanzar in acuerdo para el fin de los combates". "Los libaneses", continuó, "han comprendido que está en su propio interés el aIcanzar lo antes posible un armisticio y pienso que los sirios también: un millón de obreros sirios trabajan en Líbano".

Pero la posibilidad de encontrar una fórmula a mitad de camino entre el plan de paz nortemericano y el francés se abría anoche camino. Israel parece haber dado luz verde a los estadounidenses para que lleguen lo antes posible a una fórmula de compromiso que permita a las partes concernientes firmar un alto el fuego.

En cualquier caso, Peres señaló que "hay que armarse de paciencia" para hallar una salida definitiva a la crisis de Líbano y pidió a la población israelí que no piense que el conflicto puede solucionarse en unos días.

Al menos otros ocho civiles resultaron heridos ayer a causa de los bombardeos aéreos. y los disparos de la artillería israelí que barrieron el sur de Líbano hasta alcanzar Nabatíe. La mayoría de los 60.000 habitantes de esta ciudad huyeron despavoridos tras iniciarse el jueves pasado, la operación denominada Uvas de la Ira. Entre los libaneses son ya 38 los muertos y 177 los heridos, en su gran mayoría civiles, por los disparos israelíes. Asimismo, los cohetes lanzados por Hezbolá han herido a 19 israelíes, dos de ellos ayer.

Los combates continúan y las iniciativas diplomáticas se multiplican. La Liga Árabe en una reunión extraordinaria pidió a Israel la retirada total de Líbano y el pago de compensaciones por las víctimas y los daños materiales causados por su "ofensiva". Egipto, por su parte, presentó un inviable proyecto de resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU que condena "enérgicamente" la "agresión israelí", ordena el cese inmediato de ésta y exige la retirada israelí de "todo el territorio libanés".

A pesar de las dificultades, la Uvas de la Ira tiene sus días contados. El próximo 28 de abril Peres viaja a Washington para entrevistarse con el presidente Bill Clinton y "necesita" que se haya alcanzado un alto el fuego de manera que esta importante visita no quede empañada por la sombra de los muertos y la destrucción en Líbano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de abril de 1996

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