La otra cara de la moneda
A la luz del insospechado escenario escogido para el concierto de todo un ex Rolling Stone, era razonable plantearse la duda de por qué se había elegido un bar grande o una pequeña sala. Nada más irrumpir Mick Taylor, cualquier duda quedó despejada. Aquel chico, delgado y tímido del Sticky fingers o el Exile on maine street, es ahora una especie de Meat Loaf huraño, que parece olvidar sus inmensas condiciones natas para el blues, a cambio de recordar inútilmente el legendario pasado junto a Jagger y Richards.Antes de él, una banda experimentada aunque también desganada, calentó el ambiente. Después, patéticamente gordo, con el mismo peinado de los sesenta y mostrando actitud de incómodo y buena falta de ensayo , Mick atacó los acordes de You gotta move. Parecía que el sonido del Bottle neck nos iba a dar una buena noche. Para nada. Apenas un pálido reflejo de los buenos tiempos.
Mick Taylor & All Star Blues Band
Mick Taylor (guitarra y voz), Snowy White (guitarra y voz), Mac Middleton (piano), Kuma Havada (bajo) y Kewin Morris (batería). La Sala. 2.000 pesetas. Viernes, 12 de abril.
Después sonaron blues clásicos e, incluso, el fragmento caribeño de otro tema stoniano, Can't you hear me knocking, pero Mr. Taylor no terminaba de calentar, ni de coger el sonido. Una lástima, si se ha desembolsado una cantidad como la arriba indicada. Más lástima si es el caso de un músico que no merece ser la otra cara del éxito de una leyenda aún viva.


























































