Ir al contenido
_
_
_
_
Crítica:TEATRO
Crítica

Reportaje ilustrado

Una biografía escénica: que dan así dichos todos sus males y sus ventajas. Males: la hagiografía o conversión en ídolo del biografiado; las conversaciones en las que los personajes se cuentan lo que ya saben para que lo sepa el público; el esquematismo por meter en hora y media una vida larguísima, con una historia de España tan abundante como lamentable; el esfuerzo por meter los actores en los trajes, los maquillajes y las palabras y las actitudes que se conocen por textos y por iconografía. Se puede añadir que hay, como a veces sucede, unos tableaux vivants, que se decía antes, unos cuadros hechos por actores imitando los del artista, con consiguiente desdoro para éstos.Las ventajas: se me ocurren pocas. Una es la didáctica, que, a fin de cuentas, parece necesaria en un país poco estudioso; otra, la de colaborar con las autoridades. competentes -en este caso, las que celebran el aniversario de Goya: el Ayuntamiento de Zaragoza y sin duda el de Madrid, que se presta a traer el monumento al Español-. Ventajas concretas de esta biografía: el diálogo está bien escrito; la exposición -toda la obra es exposiciónes breve; su abundancia en la ideología del pintor es sana -pacifista, constitucional, popular-; la documentación es adecuada; los enlaces con otros acontecimientos de la época, sencillos y claros.

Y los actores salvan como el cartón y la pintura de sus personajes: sin cesar de ser monocordes, como Sancho Gracia, o Clara Sanchís, en vista de que sus personajes adoptan una sola actitud, un solo esquema, que es el que- ha pasado a la historia.

Quizá una cosa sería escribir una obra sobre Goya, o sobre su época, y otra es un reportaje escénico. Esta creación de Alfonso Plou y del director Carlos Martín ha elegido el reportajismo. Y el público se lo agradeció repetidamente: hay un gran esfuerzo en todo.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_