Apear el ejemplar, preferible a un desmoche
El desmoche es una mutilación, sin más adjetivos, explican los expertos en arboricultura. Consiste en cortar todas las ramas, aquellas que dan estructura al árbol y las más pequeñas, hasta dejar sólo el tronco o fuste del árbol. Los olmos siberianos de la fotografía de la derecha han sido cortados por lo sano, según este método, en la calle de la Virgen de la Paloma (Villaverde). Lo han hecho los propios vecinos. Los ecos de tradiciones agrícolas y ganaderas les han llevado a ello, ya que en extensiones como las dehesas, o en las fresnedas de la sierra madrileña es habitual esta práctica para obtener ramas que alimenten a los animales.Este sistema sólo se justifica si la copa del árbol está seriamente dañada, si se han amputado las raíces (por una zanja de obras) y como medida extrema de seguridad para que un árbol no suponga un peligro para un peatón o un coche. En la M-30 a la altura del puente que cruza de Legazpi a Usera, se han desmochado ejemplares para que no se estrelle nadie contra ellos. Cespa, SA, se encarga de la conservación de los 520 árboles y 225 hectáreas de zonas. verdes del Parque Lineal del Manzanares, adjudicada por 374 millones.
El ejemplar se queda totalmente desfigurado al desmochar. Y este sistema genera heridas y por tanto infecciones que entran por los cortes grandes mal cicatrizados.
El desmoche sólo se puede practicar como último recurso. Resulta más honrado -aunque menos aparente- talar el árbol, simplemente, y plantar otro de porte menor, según expertos en jardinería. Se corrige así el defecto de planificación que supone adornar Madrid con grandes árboles que molestan a personas y vehículos.
Los ejemplares de hasta ocho metros de alto son más adecuados en las calles. La Asociación Española de Arboricultura recomienda a los ayuntamientos que obligen, en las nuevas urbanizaciones, a poner especies autóctonas y de copa más baja, como prunos o frutales de flor, que viven en su salsa con las condiciones climáticas de Madrid.
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