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La Duma 'anula' la disolución de la URSS

La Duma estatal (Cámara baja del Parlamento ruso) aprobó ayer una resolución por la cual se anula el Acuerdo de Minsk, que puso fin a la Unión Soviética en diciembre de 1991. De nada sirvió la intervención televisiva que el presidente ruso, Borís Yeltsin, hizo la víspera de la votación, en la que amenazaba con tomar medidas si salía adelante el proyecto. Pero la resolución, aprobada por 250 votos a favor y 98 en contra, no tendrá efectos jurídicos y no pasa de ser un acto político para conmemorar el aniversario del referéndum sobre la continuidad de la URSS, celebrado el 17 de marzo de 1991.

El problema es que este acto "moral-político", según definición del líder comunista Guennadi Ziugánov, seguramente influirá de forma negativa en las relaciones con las antiguas repúblicas soviéticas, que pueden ver en la resolución de la Duma una amenaza a su soberanía. En todo caso, la mayoría de los líderes de los países de la antigua URSS se han apresurado a condenar esta resolución. El documento -presentado por los parlamentarios del Partido Comunista, del Partido Agrario y del grupo NarodovIastie (Poder del Pueblo), que encabeza el ex primer ministro soviético Nikolái Rizhkov, y aprobado gracias al apoyo que éstos recibieron del Partido Liberal Democrático, del ultranacionalista Vladímir Zhirinovski- tiene un preámbulo en el que se afirma que con la resolución se desea -"abrir nuevas posiblidades a la integración voluntaria de los pueblos hermanos que estaban unidos en la URSS".

En su primer punto, el texto anula la denuncia del Tratado de Formación de la URSS, que fue aprobada por el Sóviet Supremo ruso el 12 de diciembre de 1991, cuatro. días después de que los líderes de Bielorrussia, Rusia y Ucrania se hubieran puesto de acuerdo en los alrededores de Minsk para enterrar definitiva mente a la Unión Soviética. Los otros cuatro puntos de la resolución establecen que las actuales leyes "se irán corrigiendo a medida que los pueblos hermanos avancen por la vía de una cada vez mayor integración y unión", recomiendan al presidente que tome medidas para "profundizar la integración de Rusia, Bielorrusia y otras repúblicas de la antigua Unión Soviética", piden al Gobierno que "aumente el control del cumplimiento de medidas integracionistas" en el seno de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), e instan a los diputados a que "en la Asamblea Interparlamentaria de la CEI contribuyan, activamente a la profundización y desarrollo de las relaciones con los pueblos hermanos".

Contra la voluntad popular

Además de este texto, se aprobó otro, más duro, presentado por Serguéi Baburin, líder de la Unión del Pueblo Ruso, en el, que se "reafirma el valor jurídico que tienen para Rusia los resultados del referéndum sobre la conservación de la URSS, celebrado el 17 de marzo de 1991", se señala que quienes "prepararon, firmaron y ratificaron la de cisión de terminar con la URSS" lo hicieron "en contra de la voluntad de los pueblos de Rusia".Yeltsin reaccionó de inmediato al voto de los diputados, calificando de escandalosa la resolución de la Duma, que teórica mente restablece la URSS. Semejante texto, dijo el presidente, lo puede aprobar "sólo un órgano que no piensa ni en Rusia ni en los rusos, que no piensa en las consecuencias ni en las posibilidades reales de cumplir las resoluciones". "Aprobaron el documento. ¿Pero qué significa esto? ¿Que ya mañana existirá la Unión Soviética, que Ucrania y otros países, enarbolando banderas rojas, vendrán a unirse? inquirió retóricamente Yeltsin, quien acusó a los comunistas de perseguir, con el texto aprobado, la suspensión de las próximas elecciones presidenciales de junio. El líder ruso informó que había reunido a los embajadores de la CEI y les había asegurado que la resolución de la Duma no tendrá consecuencias prácticas.

Consciente de que la mayoría de los ciudadanos lamenta la desintegración de la URSS, Yeltsin había asegurado la víspera que en marzo de 1991 votó a favor de la conservación de la Unión Soviética -la verdad es que en su intervención radiofónica, dos días antes del referéndum, Yeltsin llamó a votar por el no-, y que continuará sus esfuerzos en favor de la integración con los países de la CEI, especialmente con Bielorrusia, con la que incluso Rusia puede llegar a formar una confederación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de marzo de 1996

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