El monolito de Galapagar
Ayer pasé con el coche por Galapagar. Venía de muy lejos y, según me acercaba al pueblo, iba dándome cuenta. de que en la carretera había algo distinto. No era una señalización mal colocada, de esas que despistan; era algo más rotundo. No era una rotonda en obras y sin señalizar, ésta no la hubiera visto hasta darme de morros contra ella. Era... ¡una piedra! ¿Qué sería del hombre sin la piedra? El monolito es el monumento más antiguo; es el origen del dolmen, una de las conexiones entre las culturas mediterráneas más antiguas y este lío que tenemos montado ahora aquí, por Occidente; es una referencia, el hito por excelencia; es, en esencia, una columna como las que sostienen los frisos del Partenón; es... ¡qué sorpresa encontrarme con uno de vuelta a casa!Y qué desilusión leer al día siguiente que los que deben entender (los que hacen y deshacen, vaya; iluso que es uno) no entienden. Que lo quieren quitar con la excusa de que dificulta la visibilidad (mentira, lo que hace es ayudar al que conduce, tanto para frenar con tiempo como para saber dónde está el pueblo); de que no saben lo que significa; de que está "como sin terminar"; de que en Galapagar no hay canteras (?)-


























































