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Jorge Represa publica imagenes de famosos que no temen al ridículo

Al contrario que en Estados Unidos o Francia, el fotógrafo Jorge Represa considera que en España "estamos un poco atrasados en la cultura de nuestra propia imagen, y no por culpa de los fotógrafos precisamente". En su opinión, los personajes españoles son más difíciles de mover. "Tenemos un miedo tremendo al ridículo y no somos capaces de salir de detrás de la mesa del despacho oficial", dice. Represa, vallisoletano de 28 años, acaba de publicar en Ediciones B un volumen, Retratos, con las fotografías que desde que tenía 22 años aparecen en El Periódico de Catalunya y en la revista Woman.Más de noventa personajes, desde el de la portada, Woody Allen, hasta William Hurt, Andie McDowell, Keanu Reeves, Sigourney Weaver, Pavarotti, Nicolas Cage o Gaultier, pasando por españoles como Francisco Rabal, Antonio López o Penélope Cruz, desfilan por el libro de Represa. En todos esos retratos, el fotógrafo ha vivido las precariedades o el entusiasmo derivados del periodismo gráfico. En el caso del tímido Woody Allen, por ejemplo, el cineasta entró en una sala del hotel Ritz de París, le dio la mano al fotógrafo sin hablarle ni mirarle a los ojos, se sentó donde él le indicó y permaneció quieto durante los cuatro minutos que duró la sesión. No fue el caso de otros seres más participativos, como Dennis Hopper, que se prestó a retratarse con un cartucho de dinamita en la boca, o Albert Boadella, que lee una revista con los pantalones bajados sentado en un retrete. "Boadella es de los pocos personajes españoles que no tienen ese sentido castrense del ridículo", señala Represa, que ha hecho posar a Joaquín Cortés con bata de cola, a Haro Tecglen en una azotea con su perro y su televisor, a Arguiñano sacando del mar ún atún o a Javier Bardem devorando una margarita. Sigue la tradición de revistas como Vanity Fair, "donde ves que los personajes se han currado también la entrevista, no sólo con el entrevistador, sino también con el fotógrafo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de enero de 1996