El modelo Lennon

Aunque suene cruel, debe decirse: en términos profesionales, John Lennon abandonó el mundo en el momento adecuado. Su estatura mítica no hubiera soportado el que en los años ochenta y noventa siguiera editando discos domésticos como Double fantasy, que unían a su elementalidad musical un incómodo solipsismo, reducida su temática a los asuntos familiares. Su imagen de artista perseguido por la Administración republicana, en castigo a sus acciones pacifistas, se hubiera hundido al conocerse, como era inevitable, el contenido de sus años perdidos, ese periodo -¿pactado?- que va desde finales de 1975 a su asesinato, el 8 de diciembre de 1980.El Lennon de los años perdidos, que se encierra en su círculo familiar, que desprecia todo lo que ocurre fuera de su residencia, que tiene modales de terrateniente, que se deja tentar por lo irracional, ese Lennon puede que fuera un hombre extremadamente feliz, pero ya no daba el tipo del irreductible apóstol de los valores del rock. No, el John Lennon que inspira admiración y devoción es el artista implicado en su tiempo, que se lo juega todo por defender posiciones utópicas, que practica un strip tease emocional en sus discos, que quiere ser semilla de insurrección.
Ése es el Lennon evocado por el disco Working class hero (Polygram), primero en editarse de los varios homenajes en preparación: 15 grupos y solistas, la mayoría encuadrables dentro del rock alternativo, despachan versiones respetuosas de sus canciones agitprop y sus confesiones a pecho descubierto.
Fue una frase del Lennon revolucionario, aquello de que "Ios discos deben ser como periódicos" la inspiración del proyecto Help!: la plana mayor del pop británico puso en las tiendas un álbum de temas inéditos cuyos beneficios están llegando a Bosnia.
La carrera en solitario de Lennon no tiene, a diferencia de su trabajo con los Beatles, la suficiente entidad como para alentar tendencias; sin embargo, ha quedado como modelo ético: el artista que se mueve por los imperativos de su conciencia, que ejerce de desmitificador y soñador.
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