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"Me sentí solo denunciando la guerra sucia"

A última hora de la mañana de ayer, un letrado del Senado llamó al despacho profesional de Juan María Bandrés en San, Sebastián para anunciarle que la cita qué tenía por la tarde ante, la comisión GAL se había anulado.El ex diputado de Euskadiko Ezquera (EE) estaba, sin embargo, en Madrid, donde en los últimos, días ha preparado, su comparecencia, a pesar de lo cual no lamenta demasiado su suspensión.

"Yo me sentía muy solo denunciando los crímenes de los GAL en el Congreso", recuerda Bandrés. "En aquel tiempo, todos los partidos miraban a otro lado. Por eso, me parece un poco hipócrita que actúen ahora como fiscales quienes, si no aplaudían, se cruzaban de acera para no encarar el problema".

"Tengo la convicción profunda de que los GAL nacieron del aparato del Estado. ¿A qué nivel? No lo sabemos. Pero, conociéndole personalmente, me cuesta mucho pensar que Felipe González diése la orden de matar a alguien".

Ello no significa que le exculpe totalmente. "Es evidente, que hay una responsabilidad política", afirma. "Sí no lo supo, por ignorar algo tan grave; y si lo supo, por tolerarlo".

La guerra sucia no empezó con la llegada del PSOE, dice Bandrés, quien actuó como acusador en el caso de un militante de EE que desapareció la noche del 1 de febrero de 1980, pocas horas después del atentado de Ispaster, junto al cuartel de la Guardia Civil de Ondarroa, y apareció a la mañana siguiente en un camino forestal con ocho disparos mortales. La investigación la llevó la Guardia Civil, que atribuyó su muerte al Batallón Vasco Español (BVE), y el caso se archivó sin identificar a los culpables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de diciembre de 1995