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Los senegaleses protestan por el acoso policial a sus negocios ambulantes

Los 500 senegaleses que viven en Madrid comen de lo que venden en la calle. Son ambulantes profesionales que empezaron hace más de diez años y que hoy reivindican un lugar donde colocar sus productos (cinturones, gafas, pendientes, pañuelos ... ) sin ser acosados por los agentes de la policía local. Dame Ndiaye, presidente de la Asociación de Inmigrantes Senegales de España (Aise), recuerda que en 1985 había cien compañeros suyos vendiendo en el Rastro. "Hoy, después de la reforma, sólo quedan cuatro", se lamenta. "En los puestos del metro, la Policía Municipal nos requisa la mercancia", continúa, "y así no podemos vivir. Nos tendrían que dejar en paz porque tenemos los papeles en regla".La creación de un foro donde se encuentren con los dirigentes públicos anima a Dame, Ndiaye: "Es importante, muy importante. Yo creo que eso es algo muy satisfactorio". Hasta ahora, su relación con la Administración pública había sido casi imposible. "[Los poderes públicos] no están abiertos a nosotros. No sabemos cómo hacerlo, a quién dirigirnos".La propuesta que los senegaleses llevarán al foro consiste en pedir flexibilidad para ejercer su profesión de vendedor "Tienen que facilitarnos puestos flexibles de venta".La Dirección General de Comercio y Consumo de la Comunidad de Madrid quiere regular la venta ambulante en toda la región. Los senegaleses esperan que se escuche su opinión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de noviembre de 1995