Los presupuestos
Causa sonrojo comprobar cómo los partidos políticos -todos sin excepción- manipulan y desvirtúan buena parte de los de bates que se celebran en el Parlamento, plegándolos a sus conveniencias, casi siempre nada coincidentes con las de sus votantes. En el reciente debate de los Presupuestos Generales del Estado para nada se habló ni discutió de los contenidos de esa ley, la más importante de todas por sus trascendentes repercusiones políticas, sociales y económicas. Durante los días que duró el espectáculo se menospreció el interés de los ciudadanos por conocer y saber si la aplicación del nuevo presupuesto posibilitaría el acceso a más puestos de trabajo y a una vivienda digna, mejores niveles de educación, sanidad y seguridad públicas, la actualización de las pensiones, qué expectativas se abren para la agricultura, ganadería, comercio e industria, cómo se va a afrontar el gravísimo problema de la sequía, etcétera. Es decir, de todo aquello que interesa al contribuyente y para lo que, en definitiva, se diseñan cada año los presupuestos. Nada de nada. Lo que al parecer convenía a la mayoría de los señores diputados era derribar al Gobierno aprovechando ese pleno. Punto. El desprecio de sus señorías por los ciudadanos parece evidente. (¡Ojo!, todo esto es extrapolable a nuestra propia asamblea extremeña, donde, a juzgar por los vientos que corren, podría ocurrir lo mismo).- Luis Hermoso.


























































