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José Luis Cuerda estrena su última película, ambientada en el 'cielo'

A los mandos del cielo que queda "justo encima de España", Dios Padre [Fernando Fernán-Gómez] se siente profundamente deprimido. No puede evitar su frustración por el fracaso de la venida al mundo mortal de su hijo Jesucristo [Jesús Boñilla]. Así que vislumbra como única solución tener un segundo hijo y evitar que cometa los errores de Cristo. Este insólito planteamieto sirve de punto de partida de la última película del director José Luis Cuerda, Así en el cielo como en la tierra (1994), que se estrena estos días en las pantallas españolas.

Jesucristo, por su parte, no destaca tampoco por la estabilidad emocional: vive atormentado por el recuerdo de las vejaciones que recibió en su bajada al mundo. Un psicoanalista argentino -costeado por Dios, que se siente culpable de las desgracias de su hijo- trata de ayudarle a ajustar las cuentas consigo mismo.

En Así en el cielo como en la tierra, tal y como el propio Cuerda reconoce, se realiza un retrato crítico de la sociedad española. Sin embargo, como también sabe el director -y también guionista-, es su interpretación de los asuntos religiosos lo que quizá pueda levantar reacciones adversas. "Cuando escribí el guión, procuré ir con mucho tacto para no herir la sensibilidad de nadie. Yo no combato ningún tipo de creencia", aclara. "Pero si la jerarquía eclesiástica se enfada, no me importa; bastante nos han estado fastidiando ellos hasta ahora", añade.

Según José Luis Cuerda, la película "es divertida en la medida en que el tema lo permite".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 1995