Dos pistoleros asesinan en Bogotá a un líder histórico del Partido Conservador colombiano

Álvaro Gómez Hurtado, de 76 años, dirigente histórico del ala ortodoxa del Partido Conservador colombiano, fue asesinado ayer por dos pistoleros que lo atacaron a la salida de la Universidad Sergio Arboleda, en el norte de Bogotá, donde acababa de dictar una conferencia sobre voyeurismo, la penúltima de su Cátedra de Cultura Colombiana. En el atentado resultaron heridas otras tres personas: el agente de policía Edgar Jáuregui -quien le servía de escolta-, una menor que transitaba por el lugar y uno de los terroristas. Diez casquillos de bala hallados en el escenario del crimen son, de momento, la única pista de la Policía para localizar a los asesinos, que, vestidos de negro, huyeron en motocicletas.

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Gómez Hurtado alcanzó a recibir auxilio médico en la Clínica del Country, donde un parte médico confirmó su muerte hacia el mediodía. Cuatro balas habían penetrado en la cabeza y el pecho del dirigente conservador.A la primera y reiterada versión oficial que, achacaba el atentado a "fuerzas oscuras que quieren desestabilizar al país", siguió una reivindicación del atentado por el grupo denominado Dignidad por Colombia. Un hombre que dijo representar a este grupo llamó por teléfono a varios medios de comunicación para reclamar la autoría del asesinato. Se trata de la misma organización que el pasado 26 de septiembre también llamó a los medios de comunicación para atribuirse el fallido ataque contra el penalista Antonio José Cansino, abogado defensor del presidente liberal Ernesto Samper, en el proceso abierto por la supuesta financiación por parte del cartel de Cali de la campaña electoral que le dio el triunfo el año pasado.

Inestabilidad política

En medio de la inestabilidad política que ha generado este proceso el asesinato de Gómez Hurtado puede ser la chispa que desencadene una nueva crisis de violencia en Colombia. La sociedad colombiana revivió ayer los magnicidios que marcaron el periodo 1989-91 durante el cual fueron asesinados tres candidatos presidenciales: Luis Carlos Galán, del Partido Liberal; Bernardo Jaramillo, de la izquierdista Unión Patriótica; y Carlos Pizarro, del legalizado Movimiento 19 de Abril (M-19).Tras la muerte de Gómez Hurtado queda el eco de su más reciente frase de combate: "Hay que tumbar al régimen", en alusión a una campaña de moralización y lucha contra la corrupción de la élite política y económica colombiana.

El asesinado líder conservador empezó esta campaña a comienzos de año, desde su trinchera, el Movimiento de Salvación Nacional, fundado hace cinco años con el que logró una significativa representación en la Asamblea Nacional Constituyente, de la que fue miembro de la presidencia colegiada y corredactor de la Constitución que rige desde 1991.

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Las primeras reacciones al asesinato de Gómez Hurtado dan idea de la delicada situación a la que quedó abocada ayer Colombia. Dese el Vaticano, donde es embajador, el ex presidente liberal Julio César Trubay (1974-1978), afirmó: "Por las circunstancias del país... por ser un factor de perturbación, el abominable asesinato me hace pensar que es la hora de que el país reflexione con mayor intensidad para tratar de mantener la calma dentro de límites que aseguren el no desbordamiento del orden público". También los ex presidentes Belisario Betancur, conservador, y César Gaviria, liberal y actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) condenaron enérgicamente el atentado. Asimismo, el Gobierno de EE UU, repudió el asesinato del líder conservador.

Hay quienes no dudan en subrayar el caos que puede causar el atentado. En Apartadó, en la zona bananera de Urabá, donde en lo que va de año guerrilleros y paramilitares han asesinado a más de 700 obreros agrícolas, la alcaldesa, Gloria Cuartas, dijo: "Yo le pregunto a la sociedad civil qué va a pasar en un país donde no hay control de las almas por parte del Gobierno. ¿Qué vamos a hacer nosotros, los obreros, las amas de casa, la sociedad civil?"

El presidente Ernesto Samper emitió un comunicado en el que rechaza "indignado" el asesinato de Gómez Hurtado. Por la tarde, el presidente convocó un Consejo extraordinario de Seguridad y decretó el estado de conmoción interior (equivalente al estado de excepción) en el país, que le permite legislar por decreto y da atribuciones especiales a las fuerzas de orden público. Es la segunda vez que Samper adopta esta medida en menos de tres meses. La primera vez tuvo lugar en agosto a raíz de un incremento de acciones guerrilleras y de la detención de su ex ministro de Defensa Fernando Botero.

Hace dos semanas la Corte Constitucional declaró ilegal esa primera declaración del estado de conmoción interior por considerar que no había factores de excepción que la justificaran.

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