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Representantes de periódicos debaten sobre el autocontrol para los medios de comunicación

ados responsables de periódicos españoles estuvieron de acuerdo en que la prensa vive una situación de crispación y que debe autocontrolarse, aunque ninguno de los participantes en el debate organizado en Madrid por la sección española del Instituto Internacional de Prensa (IPI) coincidió en qué tipo de autocontrol y qué tipo de código deontológico. El presidente de la Audiencia Nacional, Clemente Auger, y el presidente mundial del IPI, Peter Preston, abrieron la sesión con sendas ponencias sobre los problemas de la libertad y responsabilidad de los periodistas.La bandera blanca de la concordia en la prensa española, exhibida por José María Bergareche, presidente de la sección española del IPI, duró una hora. El tiempo que tardó en hablar el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez. Los demás participantes en el debate Libertad y responsabilidad, Juan Luis Cebrián (consejero delegado de PRISA), Antonio Franco (director de El Periódico) y José Antonio Zarzalejos (director de El Correo) habían expuesto sus diagnósticos sobre los males de la prensa en España y la forma de autoregularse. Cebrián dijo que no quería ser apocalíptico por los enfrentamientos que hay entre los medios de comunicación, pero sí tenía la sensación de que en España se vivía un ambiente en el que "todo vale con tal de obtener lo que se quiere".

Franco citó el abuso de mezclar datos y opiniones, informaciones sin fuentes y filtracioines disfrazadas de investigación. Como remedio, propuso el código deontológico que rige en Cataluña, en donde, a su juicio, la crispación es inexistente.

"Eso son mandangas", dijo Ramírez, director de El Mundo. En principio Ramírez coincidió con Cebrián en que los periodistas son responsables de su trabajo ante los lectores y ante los ciudadanos. Añadió que puede ser válido el Código Deontológico, pero que es más eficaz un autocontrol del estatuto de la redacción, como el que tiene su periódico, y también el control del Defensor de los Lectores o la observancia del derecho de réplica. "Pero más eficaz aún es el autocontrol de la propia conciencia de cada periodista".

Para Ramírez, el gran problema que subyace en la prensa es el "intervencionismo gubernamental descarado durante el Gobierno felipista, que interfiere en el juego de la libre competencia favoreciendo a un determinado grupo mediante decisiones arbitrarias, desde el reparto de publicidad hasta suculentos contratos. Eso favorece la concentración de los medios, que es uno de los mayores peligros de la libertad de expresión".

Según Ramírez, la democracia española tiene pendiente el desmontaje de esas presuntas situaciones de privilegio a través de reformas legislativas y una legislación antimonopolio.

En el turno de réplica, Cebrián dijo que, evidentemente, no podía tener el mismo código deontológico El Mundo que EL PAÍS. "El Mundo miente, manipula e injuria. Nuestra moral es diferente".

Respecto a la concentración de medios y a los monopolios, Cebrián le recordó a Ramírez que es un hijo de la concentra ción, ya que Rizzoli es propietario del 45% de El Mundo. Ese grupo italiano ocupa el segundo o tercer lugar en Europa en el sector de prensa, mientras que PRISA no llegaría ni al puesto 44. Para Cebrián es ridículo decir que no hay pluralismo en los medios españoles. "Basta con oír la radio o leer los periódicos para comprobar que aquí existe una auténtica libertad de expresión, aunque ésta se encuentre siempre amenazada por naturaleza".

Curioso milagro

Cebrián ironizó con el milagro de que en España parezca haber gobiernos corruptos, banqueros corruptos, policías corruptos, abogados corruptos, pero no periodistas corruptos.

Por último, se refirió al tema GAL y recordó que en 1983 y 1984 sólo EL PMS escribió. abiertamente sobre las sospechas de terrorismo de Estado, por lo que el propio Cebrián fue llevado a los tribunales por el entonces ministro del Interior, José Barrionuevo. En aquel tiempo, el periódico Diario 16, dirigido por Ramírez, callaba y le llamaba a Damborenea el valeroso Damborenea.

Zarzalejos, cuyo grupo posee el 20% de la prensa nacional, señaló que el enfrentamiento no es entre los conceptos de libertad y responsabilidad, sino entre modelos informativos, y que él no quiere entrar en esa guerra. "Que cada cual defina sus conceptos de libertad y responsabilidad en su propio modelo, como lo hemos hecho nosotros".

Previamente al debate, el presidente mundial del IPI, Peter Preston, resaltó la coincidencia de libertad de prensa y regímenes democráticos. Y Clemente Auger, presidente de la Audiencia Nacional, habló sobre la crisis aguda de la prensa escrita. "En los nuevos lanzamientos periodísticos no se busca una nueva forma de informar, sino de vender", explicó. Para Auger, la crisis de la prensa se ha agudizado con la comunicación universal, que es "la necesidad de las instituciones, las empresas, los lobbys de pasar información en el sentido que les conviene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de octubre de 1995