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El alcalde pide ayuda al Ejército

Que venga el Ejército. El presidente alcalde de Ceuta, el independiente Basilio Fernández López, quiere pasar factura de inmediato a la revuelta del miércoles, y con medidas radicales. Fernández ha pedido la intervención de las Fuerzas Armadas para impermeabilizar el perímetro fronterizo con el fin de impedir nuevas llegadas de inmigrantes, y ha dado tres días de plazo a la secretaria de Estado del Interior, Margarita Robles, para que expulse a los 300 africanos que ya están dentro de la ciudad. Todos fuera y ni uno más.Si el Gobierno no atiende este llamamiento, la propia Asamblea de la Ciudad está dispuesta a emplear, según el alcalde, "todos los medios" a su alcance para desalojar a los refugiados "bien a la frontera [la llamada tierra de nadie], bien a la península". La convivencia de los, ceutíes con el colectivo de inmigrantes subsaharianos "se ha roto definitivamente", proclamó ayer Fernández, quien apostilló que "ya no queda más solución" que expulsarlos de la ciudad "sin más dilación".

Si sus amenazas se cumplieran, los inmigrantes que luchan por abrirse un hueco en la sociedad española tendrían que terminar los trámites administrativos fuera de Ceuta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de octubre de 1995