El Partido Popular, dispuesto a plantar cara a Lizondo en el debate lingüístico

MIGUEL OLIVARESEl Partido Popular ha decidido atajar el exceso de protagonismo que ha logrado el presidente de las Cortes valencianas, Vicente González Lizondo (UV), al airear la polémica lingüística. El secretario nacional de política autonómica, Jorge Fernández Díaz, aseguró ayer que el PP valenciano apuesta "claramente por la unidad de la lengua". Eduardo Zaplana prepara una conferencia que pronunciará el próximo lunes en la que se espera que marque las distancias con sus aliados parlamentarios. Jorge Fernández se expresó de forma inequívoca en unas declara ciones concedidas ayer a la emisora institucional Rádio 9: "En su intervención con ocasión del Nou d'Octubre, el presidente Zaplana habló en lengua normalizada de acuerdo con las Normes de Castelló, no en el valenciano que se está inventado Lizondo".

La reunión de consejeros de Cultura del PP, celebrada el pasado martes en Madrid, no incluía en el orden del día el problema de la lengua en Valencia. Sin embargo, el propio Fernández aseguró que Fernando Villalonga, responsable de Educación y Cultura en el Gobierno valenciano, se mostró muy "receptivo" ante la necesidad de imponer orden en la polémica lingüística, entre otras cosas para frenar los pies a Lizondo.

Sin embargo, Lizondo, por ahora, sigue imponiendo su propia ley en el seno de las Cortes. El boletín oficial del Parlamento autonómico, que siempre se ha llamado Butlletí, se ha convertido en su última edición en Bolletí. Se trata de un paso más en una estrategia de provocación. Lizondo ha manifestado que sólo modificará su postura si se lo pide Zaplana.

Por su parte, el presidente balear del PP Cristófol Soler advirtió ayer públicamente que "si no puedo desarrollar de manera congruente las líneas programáticas de normalización lingüística, no tengo ningún inconveniente en irme a casa", informa A. Manresa. El día anterior comunicó idéntica postura a los diputados regionales renuentes al notable cambio y en general afines a Cañellas.

La advertencia de dimisión de Soler surge cuando desde su grupo parlamentario y en el aparato del partido se han expresado, en privado, dudas acerca del alcance y oportunidad del nuevo rumbo normalizador proclamado ya en el discurso de investidura. Sin embargo, ayer, Joan Huguet, presidente del PP balear y del Parlamento quiso cerrar la. polémica, apoyó el programa de Soler y añadió: "Nadie discute el tronco común del catalán. Esto no es Valencia y no habrá guerra ni confrontación por la lengua". El Ejecutivo balear aboga por la unidad de la lengua catalana y la libre circulación de profesores por los distintos territorios del área del catalán. Uno de los baluartes extragubernamentales de la estrategia de Soler es el consejero de Cultura de Ibiza y Formentera, Joan Marí, quien el pasado martes evitó votar en la asamblea regional contra una propuesta del PSOE para exigir a los funcionarios el conocimiento del catalán. Marí dijo que no podía obrar contra sus principios y conciencia y que en caso contrario se iría a casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de octubre de 1995.

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